viernes, mayo 07, 2004

POESÍA, por Francisco J. Lauriño




AMISTAD DE BIBLIOTECA

Y ya solo son papeles
con letras en tu mundo
pensando que otro día
tu afición guiabas por caminos serenos.
Fueron paz, fueron rabia, tormento,
alegría,
esperanza,
compañía fiel cuando estuviste solo;
y con tu luz y con ellos
llenabas las noches murmurantes de neblina y de posguerra.
Cuando amor necesitaste amor te dieron
y tú los mimabas con esas atenciones
que pocas veces en la vida se dispensan;
compenetrándoos, correspondiéndoos de veras
en el ritual perenne
del contacto entre tus ojos y sus hojas.
Nada les debes tú y nada te deben,
estaréis en paz eternamente
porque quien ama como tú y como ellos
se contenta, hombre siempre,
en los momentáneos contactos de la mutua compañía.
Y recíprocamente agradecidos
todavía os besáis cada noche,
a pesar de la vista cansada por los años,
a pesar del nuevo olor y de la tipografía nueva.
Y, sí, todavía, todavía son papeles, viejo,
papeles con letras en tu mundo
quienes contigo acaban completando
el cuadro lector que tu propia vida ha sido.


(Este poema está dedicado a un anciano, ya casi sin vista, a quien ayudaban a elegir un libro en la biblioteca pública.)

FRANCISCO J. LAURIÑO