miércoles, mayo 12, 2004

Un poema antiguo de Francisco J. Lauriño




Para Severino

I

CEREMONIAS DEL PAPEL,
sangre escrita en los ceniceros
con escuetas pavesas, de resignación no,
agrupamos sombras de actualidad ausente, solitaria.
No nos asustan los globos terráqueos,
ni las pompas de jabón, y a veces,
las pompas fúnebres nos producen risa,
y creemos que las naves histéricas del mar de sal
no saben volar por la vida y que el dios,
que todos han creado,
nos es ajeno y lejano
y se nos hace ajado en su esplendor marchito.

¿Cuántas veces
hemos surcado
mares de gaviotas imposibles
sarcasmos
de felicidades opalinas
que cristalizaron
en errores
de amorfía?
¡Cuántas
veces, sed en la sed, por la sed, o sin la sed,
hemos
cantado en solitario
baladas o himnos
gérmenes
de brujas escrupulosas y enlutadas!


II

Rema.
Rema.
Rema.
Nuestro gondolero rema y queremos
creer
que rema. Y rema. Cuando a la tarde,
frialdad que rezuma mataderos de cobre y de
/metal,
lo pensamos todo perdido;
cuando a la tarde nos invaden
frustración o cordura
herramientas de aniquilación,
a
la
tarde, digo,
rema el gondolero golondrinero
y con sonreimientos de dientes argentinos,
pedaleamos nuestro misterio
remando
otra vez
las góndolas
de mármol.


(1983)

FRANCISCO J. LAURIÑO