lunes, junio 28, 2004

IN MEMORIAM JAMES DOUGLAS MORRISON (1943-1971), por Francisco J. Laurño



James Douglas Morrison nació en Melbourne, Florida, el 8 de diciembre de 1943, hijo de un alto oficial de la marina norteamericana. Aunque siguió estudios en la U.C.L.A. (University of California, Los Angeles), sus dos grandes vocaciones, la música y la poesía, no eran, precisamente, el camino que su autoritario padre habría preferido para él. Conocido como Jim Morrison, fue el cantante y alma de un grupo que revolucionó la música moderna en los año ’60, con puestas en escena teatrales, improvisación de poemas combinados con música en las actuaciones o diálogos directos con el público. El grupo se llamaba “The Doors”, nombre inspirado por la frase de William Blake “There are things that are known and things that are unknown, in between are doors (“hay cosas que se conocen y cosas que se desconocen, entre ellas están las puertas”).

Pero la faceta más desconocida de Morrison es la de escritor y poeta, apasionado lector de Louis Ferdinand Céline y de William Blake. Hace unos años que ha empezado a recuperársele como tal y las compañías multinacionales -mercaderes- se han ido aprovechando de los aniversarios de su fallecimiento (3 de julio de 1971, en que las drogas y el alcohol le llevaron a la tumba que hasta hace unos años ocupó en el cementerio “Père Lachaise” de París, a la temprana edad de 28 años), para revender su imagen mitológica, pues fue ídolo de multitudes, venerado y sacralizado como “rock star” entre los años ’60 y ’70. Pero de ello, los aficionados a sus versos -impresos en papel o en vinilo-, hemos sacado, también, un beneficio: la reedición de discos y poemas, pese al único sentido venal de algunas de esas ediciones, que no aportan nada nuevo.

Como botón de muestra de su creación menos conocida, y a pesar de que en el mercado español circula alguna traducción, me permito recrear (traducir), del inglés al castellano, algunos fragmentos significativos de uno de sus poemas más extraños, extravagantes e inquietantes:



"EL OJO (“Eye”)
(Fragmentos)

……………………………………..
El ojo es una boca hambrienta
Que se alimenta de mundo.
Arquitecto de mundos de imagen
que compiten con lo real.
Hay planetas gemelos
en el cráneo.
El ojo es dios. Y el mundo,
porque tiene su ecuador.”

“Arrancad el ojo de un animal en la oscuridad y ponedlo ante un objeto claro y brillante, una ventana abierta al cielo. El perfil de tal imagen se graba en la retina, visible para el ojo desnudo. Este ojo extirpado es como una primitiva cámara en que la púrpura visual de la retina actúa como emulsión.

“A Kuhne, tras sus éxitos con los conejos, le fue entregada una cabeza de una víctima de la guillotina. Extrajo el ojo rajándolo por su ecuador. La operación se llevó a cabo en una sala roja y amarilla. La retina del ojo izquierdo le ofrece una imagen tan definida como ambigua, indeterminable. Se pasó los años que siguieron en busca del significado, de la naturaleza exacta del objeto, si realmente lo era.

“Las ventanas son los ojos de la casa. Que vuestra miopía mira al exterior de la prisión corporal, otros se asoman al interior. No son miradas de dirección única. “Ver” implica siempre la posibilidad de un daño a la intimidad, porque mientras los ojos revelan el enorme mundo exterior, nuestros propios espacios internos, infinitos, se abren para los demás.

“Saulo de Tarso, en camino hacia Damasco. La ceguera le elevó hasta San Pablo.

“¿Por qué ha de ser santa la ceguera?

“La alquimia le ofrece al hombre un heroísmo original. El Mani enseña que el mensajero del Dios Supremo de la Luz ha creado al hombre como asistente para que contribuya con sus existencia y esfuerzos a reunir los átomos de luz dispersos y débiles y a transportarlos hacia la altura. Porque la luz ha brillado en la oscuridad y se ha desgastado y está en grave peligro de ser consumida enteramente.

“El hombre puede asistir a la salvación de la luz.

“Al proceso de transformar los metales básicos en oro se le llama ‘proyección’.

“En la penumbra, la forma se sacrifica por la luz. En la iluminación, la luz se sacrifica por la forma.

“Código de la luz. El ojo está enfermo. Extraedlo. El médico extirpa el ojo para salvar al cuerpo. Para hacerlo, tiene que cortar el nervio óptico, conexión del ojo con el cerebro. Antes de la anestesia, se ha dicho con frecuencia, el paso del escalpelo creaba luz en vez de dolor.

“Gradualmente, los objetos se construyen fuera del cuerpo.

“El ojo surge de la luz, para la luz. Órganos y superficies indiferentes evolucionan hasta su forma única. El agua le da su forma al pez, al pájaro el aire, la tierra al gusano. El ojo es un animal de fuego.”


(C) FRANCISCO J. LAURIÑO, 1991.