viernes, diciembre 09, 2005

Un paisano de Pendones



Cuenta Maximino, en la banda de las cuatro a las seis y media, que hay un paisano en Pendones que inventó unas madreñas con cordones que posiblemente revolucionen el mercado del calzado deportivo de montaña. Cuenta Maximino que estaba un día por el taller que tenía debajo del hórreo trasteando y que al ir a colocar la parafusa en el cuadro de las herramientas se tropezó con las madreñas del chiquillo. Cuenta también que había por allí unos cordones de unas viejas botas de futbito y como el que no quiere la cosa se vio a si mismo haciendo agujeros y cordando las madreñas que no quedaron tan mal. Cuenta Maximino que al terminar de poner los cordones en las madreñas recogió todo el aserrín que hizo y que como iba a cerrar las gallinas en el gallinero, ya que pasaba por allí, echó el aserrín entre el pienso. Cuenta que a partir de entonces son raras las docenas de huevos que no tienen dos o tres peonzas, y que hay una gallina celta que pone huevos de arreglar calcetines, que parecen huevos de oca. Cuenta que la fama del paisano de Pendones llegó a la Feria de Muestras de Gijón, por un industrial de Campo que fue a la ExpoTreaking y que comentó en una comida con el representante de Niké del Noroeste de la Península Ibérica el invento y qué se entusiasmo tanto éste tipo que patentó la idea con unos ligeros cambios y que se prepara el lanzamiento para estas Navidades de la Madreña Adventure con tacos antideslizantes recreados a partir de la goma de las ruedas del Renault de Fernando Alonso. Aunque estas madreñas no son de madera sino de una resina especial que evacua el agua por fuerza centrífuga. Existe un solo modelo de color púrpura que van a regalar a la Infanta Leonor. En el pack de merchandising se incluye una docena de huevos y peonzas. Cuenta Maximino que esta historia corre por la red de terminal en terminal, pero no sabe que es cierto.