domingo, octubre 22, 2006

SOSTENIBILIDAD GLOBAL PARA EL DESARROLLO DE LAS CUENCAS



A lo largo de la historia, desde que el primer homínido pudo erguirse, dificultosa y definitivamente, sobre sus cuartos traseros, hazaña que supuso el salto cualitativo que lo diferenció del resto de los primates; el desarrollo de los grupos, tribus, clanes y sociedades se basó en la explotación de los recursos naturales que, en el entorno próximo, se encontraran. Todos éramos unos nómadas en manada, por entonces. Esta forma de crecer, en el espacio y en el tiempo, de expansión en una palabra, fue denominador común de las culturas del mundo, hasta que la máquina de vapor, eje central y acicate de la Primera Revolución Industrial, planteó situaciones de colonialismo, relaciones de dependencia y la aparición de unos pocos países ricos frente a otros muchos pobres, extremadamente pobres. Hasta ese momento, el ratio de consumo de recursos naturales versus población se encontraba en un equilibrio, más o menos alterado por periodos de plagas, guerras u otras crisis, pero bastante estable a largo plazo. Pero el modelo se quebró, en los últimos siglos, cuando a raíz de dicha Revolución Industrial, en Inglaterra, se cambió el paradigma.
El desarrollismo económico se disparó exponencialmente. En los postreros cien años comenzaron a fagocitarse en exceso los recursos naturales. No hay más que pensar en las dos grandes Guerras Mundiales o las infinitas contiendas locales ocasionadas, en su mayor parte, por no decir siempre, en el desenfrenado ansia por repartirse los recursos y países ajenos. Pensemos en la geografía estudiada, en la alegre juventud, y el lejano bachiller; visualicemos ahora la forma de los estados africanos, parecen dibujados con tiralíneas, regla y cartabón, no importando separar clanes en nacionalidades distintas o mezclar etnias irreconciliables bajo la misma bandera.
Las dualidades entre ricos y pobres se agudizaron y las primeras voces cualificadas clamaron por la necesidad de un cambio en la manera de entender la vida y relaciones del hombre con la Tierra. En síntesis, es la búsqueda de un modelo coherente de desarrollo capaz de evitar que Gaya ( la Vieja Madre Tierra) sucumba ante la política de destrucción que aplicamos sobre ella. Todo lo que estaba ocurriendo supone un nuevo golpe a la conciencia de la humanidad; parecía que estábamos llegando a un punto de no retorno, o quizás desgraciadamente ya lo habríamos cruzado. Aparecen conceptos nuevos; se habla del efecto invernadero, del alarmante aumento de CO2 , de la destrucción de la capa de ozono en la atmósfera, de procesos de desertización y calentamiento global, pérdida irreparable de zonas boscosas...Del peligro del progreso a cualquier precio. Durante los años cincuenta y sesenta, ven la luz las primeras alternativas a un modelo destructor e inviable por más tiempo; se pretende crear un Estado Estacionario “de no crecimiento” de producción y población. Pero los informes Meadoews y Mesarovic, años después, demostraron que tal pretensión era imposible basándose en los actuales niveles tecnológicos.
En 1972 “La Conferencia de Estocolmo” sobre Medio Ambiente Humano va gestando un nuevo concepto, el de Desarrollo Sostenible, que veinte años después, en 1992, supondría el espíritu central de la “Conferencia de Río”, conocida como la Cumbre de la Tierra, y del “Programa 21”, también llamada “Agenda 21”, surgido en ella, que coloca a la humanidad en un momento crítico de su historia, quizás el peor de todos, donde la pobreza, el hambre, el analfabetismo y el continuo empeoramiento del ecosistema son males a erradicar prioritariamente; sin paliativos, ni vuelta de hoja. Curiosamente no firmo, la cabeza del imperio, USA. Y así es muy difícil jugar un partido en condiciones, aunque de tu lado estén Maradona, Ronaldo, Pelé, Cruyff y Quini, en sus mejores tiempos
En 1997 llega la Cumbre de Kyoto, allí los países más industrializados se comprometen a disminuir la emisión de gases tóxicos, para reducir el efecto invernadero, un 5,2% por debajo de los niveles de 1990, tomado como referencia de partida el periodo 2008 – 2012. Con el fin de no hacer traumático este tránsito por el desierto, se establecen una serie de moratorias para que los países vayan innovando en tecnología capaz de minimizar los efectos nocivos de sus industrias contaminantes. También se prevén cuotas tope de contaminación permisibles, hasta el 2008, para las empresas que no puedan cumplir al cien por cien lo establecido, además de la obligatoriedad de pagar y responsabilizarse penalmente a aquellos que incumplan las ordenanzas en materia medioambiental. Por otro lado, se hacen recomendaciones y consejos sobre nuevas costumbres de consumo ecológico, equilibrio extensivo e intensivo de la agricultura y sostenibilidad de recursos.
USA volvió a dar la nota discordante, no acatando lo allí propuesto. Poco después George W. Bush, presiente del imperio, afirmaba, en un alarde de capacidad intelectual que la mejor forma de finalizar con los incendios forestales era talando los bosques¿...?
Durante este largo periodo, afortunadamente desoyendo las sabias palabras de Bush, los conceptos de medio ambiente y desarrollo sostenible, varían sus significados. Así el concepto de Medio Ambiente, que anteriormente se entendía como “ El conjunto de recursos naturales ( tierra, agua dulce y salada, aire, flora y fauna...) que pertenecen a la generación actual pero que ésta, a su vez ,debe salvaguardar para trasferirla a las venideras en igualdad de condiciones y disfrute” pasa a ser “El conjunto de recursos (...) propiedad de las generaciones futuras, que éstas nos ceden en uso y disfrute, por un determinado tiempo, y a las que se los debemos devolver en igualdad de condiciones e incluso mejoradas”. Se produce una traslación radical en la titularidad de la posesión. Ya no es nuestro, es de los futuros moradores del planeta azul. Incluso algunos economistas y ecólogos van más allá. Afirman que la Tierra no pertenece a nadie; nosotros estamos en ella de prestado, por un tiempo, como inquilinos, igual que los demás seres vivos. El método de análisis antropocéntrico - Homo sapiens en el centro, cual figura todopoderosa del Universo - es sustituido por otro geocéntrico, más evolucionado y que permita mantener la biodiversidad en el tiempo.
Pues bien; todo esto implica y salpica definitivamente a aquellos países, regiones y comunidades que poseen industrias contaminantes, que polucionan y que no han podido, sabido o querido hacer nada para solucionarlo. A todas aquellas empresas que pertenecen a actividades extractivas, transformadoras y siderúrgicas, entre otras. Y de éstas, España y Asturias tiene varias. Ante esta realidad y tomando como referente el próximo horizonte de 2008, se deben definir políticas de acción eficientes para conseguir el enganche definitivo al tren de los medioambientalmente desarrollados. Bien es cierto que las moratorias pueden verse ampliadas necesariamente ya que, por un lado, los países desarrollados, también llamados centro o norte, tienen problemas para reducir sus índices de contaminación, o no les interesa; y por otro los países sur o periferia, no quieren perder la posibilidad de seguir creciendo con un modelo, a todas luces insostenible, que han copiando de los anteriores y tener que partir de cero nuevamente, siguiendo en desventaja.


Heri Gutiérrez García.