miércoles, diciembre 01, 2004

LEON FERRARI



30 de Noviembre de 2004 al 27 de Febrero de 2005
Centro Cultural Recoleta
Junín 1930, Ciudad de Buenos Aires
Argentina
Andrea Giunta, investigadora, crítica de arte y curadora de esta muestra dice: “León Ferrari es de esos artistas paradójicos que han recorrido con insistencia una cristalización de ideas tempranas que, sin embargo, nunca se habrían materializado ni tenido incidencia en el campo del arte sin la sucesión de obras en las que fueron tomando forma. Su producción es compleja y circular, acumula series que a veces se sustituyen y otras se desarrollan en forma paralela. En ellas se reiteran imágenes y recursos que se expanden en el campo de la escultura, el dibujo, la escritura, el collage, el assemblage, la instalación y, más recientemente, el video.
Dos propósitos animan la exposición retrospectiva de León Ferrari: por un lado, dar cuenta del dispositivo trasgresor que su labor enciende en los años sesenta, expresado en una obra múltiple que, partiendo de las esculturas en alambre, los manuscritos y las botellas, tiene un punto culminante en La civilización occidental y cristiana, pieza central que a la vez actúa como un lugar generador y expansivo de algunos de los recorridos posteriores de su trabajo. Por otra parte, la muestra quiere desplegar el repertorio de temas y de dispositivos que estructuran las genealogías internas de su obra, en las que se entrelazan la sostenida problematización del poder, el cuestionamiento de los valores éticos y estéticos dominantes, la representación de la violencia, la celebración de la sensualidad, las indagaciones sobre el erotismo, el uso del montaje, las repeticiones, la literalidad, la ironía, el humor.
Otro elemento, que actúa como una nota constante o recurrente, organizando el recorrido de la exposición, está representado por aquella zona de tensión entre lo poético y lo político, entre la estética y la ética, que define los sentidos principales de su obra. Una tensión que en algunas series se manifiesta en un sentido preciso, en tanto en otras se expresa en la superposición de opciones, entre las acumulaciones festivas de flores, cucarachas y textos que llevan a una lectura minuciosa, en la que la escritura se vislumbra primero como grafía críptica para revelar de inmediato su significación crítica.
El mapa de la exhibición aparece así tensado por la necesidad de hilvanar un recorrido histórico (la obra de Ferrari, no debe olvidarse, se articula en reiteradas oportunidades con coyunturas históricas precisas) y de desplegar, al mismo tiempo, los núcleos temáticos que vertebran el conjunto de los cincuenta años que hasta el momento comprende su actividad creativa…”