jueves, junio 29, 2006


ESE DIA SALGA A LA CALLE CON UN
PINTALABIOS ROJO A RABIAR Y UN ESPEJITO DE BOLSILLO DISPUESTO
A PORTARSE COMO "TODO UN HOM-
BRE".
ELIJA UN LUGAR CONCURRIDO Y ALLI COMIENCE A PINTARSE LOS LA-
BIOS CON LA MAYOR DE LAS PARSIMONIAS.
DESPU�S EMPIECE A REGALAR BESOS A LOS VIANDANTES,HOMBRES Y MUJERES,
SIN DISCRIMINACI�N NINGUNA.
CAMBIE DE LUGAR CADA CIERTO TIEMPO.
�FELICIDADES!.NEL&PULGU
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accion minima brossiana. NEL&PULGU
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Fuente AsturNews
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SALGA A LA CALLE
A PASEAR,PERO
POR UNA VEZ H�-
GALO CON ESPI-
RITU CONTRADICTORIO,
AL REV�S QUE LOS DEM�S CIU-
DADANOS:CAMINE
HACIA ATR�S,A CONTRACORRIENTE. nel&pulgu
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miércoles, junio 28, 2006





Por siempre diferentes -por siempre iguales




‘Yo soy negro, y gitano, y chino, soy mujer, soy homosexual, soy todo lo que se puede ser, soy yo y soy tu, y el otro, y aquella, y esto’, Casimiro Palacios.


Pasean abajo y, sobre todo, arriba el parque de la vanidad de sentirse los únicos, los que encierran la verdad con siete puertas y catorce llaves. Antes han comprado sus atuendos en la idea de la exclusividad de ideas que otorga un rancio perfume que ni el alcanfor de sus cabezas erizadas puede anular. Si algo está anulado es el interior del escaparate
–social-,
el entendimiento. Ahí van pavoneándose la intolerante modernidad y la putrefacta tradición intolerante, unidas de la mano, la nube de intelectualidad
–agua va-
y el vapor del prestigio
–social, por supuesto-.
Hoy se han vestido de gala
–mañana y ayer también-
Que todos admiren sus palabras
-huecas-
sus gestos
-estudiados-
su caminar
-rígido estudio de miradas-
su estrechar de manos, sus besos
-traicioneros-.
Aplaudid tanto arte
-de interpretación-
Shakespeare y Calderón rechazarían a estos actores de su propia y única pantomima
-no sabría interpretar otros valores, los verdaderos-.
En realidad, pésimos actores que sólo reinterpretan una y otra vez más el mismo papel aprendido y llevado al escenario de este parque hasta engatusar a los espectadores obligados
-inconscientes muchas veces-
a contemplar esta mímica de sociedad.
-Todos luchamos por sobrevivir, pero ¿ha de ser pisando los derechos de los demás?-
Mirad: la herrumbre que deja el candado que protege la tradición mal entendida de la modernidad bien comprendida. Ahí están: los anclados en encrucijadas y fases lunares que nunca llegan a pisar otro punto que un cruce de caminos, ni llegan a vestirse de la siguiente fase de la luna. Carencia, total ausencia de plenitud: la inteligencia diseccionada y dividida en mitades que, separadas unas de otras, no funcionan adecuadamente; todas diseminadas por escaleras de bajada mientras los ojos miran desde la elevada posición de la cabeza
-cabezas erizadas-
Todos son personas y nucas apaleadas por la intolerable hipocresía.
-NO,
no son víctimas de si mismos, ni de la lucha por sobrevivir y que otros sobrevivan. Ni un apéndice han de tener de víctimas
-ni siquiera son sufridores de la sociedad que ellos mismos se inventan
-sentidos erizados.

Ahí pasean: los intolerantes vestidos de personas poderosas, o religiosas, de intelectuales de contra-página y lámina ilustrativa:

−Los que rechazan a los que llaman diferentes

TODOS LO SOMOS

porque quisieran nadar en una igualdad superficial para poder levantar el cuello y decir ‘¡Callad todos! ¡Hablo yo!’ Odian lo que no entienden
-no entienden nada más que trenes de palabras aprendidas en fructíferos, de frutas podridas, discursos-
otra raza, otro sexo, otra orientación sexual, otra tendencia política, otra religión o la negación de cualquier dios.
-No entienden nada las cabezas erizadas.
Sólo se escuchan a sí mismos.
-Y sus palabras están huecas.


Soy negra, gitana, china, soy hombre, soy lesbiana, soy todo lo que se puede ser, soy yo y soy tu, y el otro, y aquella, y esto.
-No soy lo que quieren que sea y, aun calladamente, lucho por que cada uno pueda ser lo que elija ser. Siempre.

TERESA MARTÍN

R E L A T O

DONDE ROMPE Y SE LEVANTA EL AGUA


Por Francisco J. Lauriño



−Son flores −dijo, clavando la vista en el horizonte−. Son flores. Vienen flores.

−Pero, ¿cómo van a ser flores? Ahí no puede haber flores.

−Pues serán de plástico. Pero son flores.

Su terquedad era de sobra popular entre quienes le conocían. Así que, igual que otras veces hizo lo que quiso a pesar de que con ello arruinara, al decir de casi todos, su vida, ahora decía que eran flores, y flores tenían que ser, costase lo que costase.

Además, tenía una vista proverbial que, lejos de mermar, había mejorado con la edad, y eso a pesar de sus casi noventa años. Siempre había distinguido con puntualidad cualquier mancha en lontananza y, cuando en su juventud los vapores buscaban la barra del puerto y cruzaban la bahía para, desde mar abierto, avanzar hacia las Vascongadas, era capaz de seguir sus penachos humosos hasta más allá del horizonte. Él mismo había sido durante un tiempo primer oficial en uno de aquellos barcos que transportaban mercancías entre Santander y el puerto de Pasajes a finales del siglo XIX.

Por eso era imposible que la vista le traicionase ahora. Por eso aquel cuadro colorido que asomaba más allá de los azules profundos y de los grises oscurecidos que reflejaban el cielo y la mar, aquella amalgama extraña y disímil, no podía ser otra cosa que lo que él dijera. Por eso el bulto extraño que derivaba, lenta pero inexorablemente, hacia la costa, tenían que ser flores.

***

La mar gruesa golpeó el rompeolas con furia aquella noche. El tiempo, que había sido benévolo pese a lo entrado del otoño, se vino al norte a las pocas horas del descubrimiento que había hecho el Capitán, y la resaca revolvió la tupida oscuridad tratando de tomar la tierra, desbordando el rompeolas y zarandeando con furia algunos de los pesqueros que estaban amarrados a puerto. Tiempo atrás, en los años juveniles del Capitán, antes de la construcción del contradique, los daños causados a los cargueros −entonces los transportes marítimos todavía superaban en tráficos a los ferroviarios− y también a los pesqueros fondeados, hubieran sido catastróficos.

En eso pensaba el Capitán, tumbado en su cama, desvelado, mientras escuchaba con atención los rugidos de las olas y se transportaba hasta aquellos días, pasto ya del olvido, extinguidos como una llama muerta por falta de combustible, como su propia vida que, apagándose ya, falta de vigor y también presa de ese terrible escepticismo que, a veces, acompaña a la vejez, derivaba hacia el eterno fondeadero.

Se vio a sí mismo al mando del Aurora Boreal que, con mil toneladas de registro, mil quinientas de carga, sesenta y siete metros de eslora, diez de manga y más de cinco de puntal, era un barco muy marinero. La indisposición del capitán le había elevado al puesto de mando y fue aquella la primera, y la única, vez que se vería en un trance semejante. Corría el año de 1897 y su pericia, su fornida juventud, su vitalidad y su fortaleza, sus ilusiones, en fin, salvaron al vapor de un naufragio seguro. En una noche tan negra como la de hoy, fría, lóbrega, espantosa; mientras racheaba aquel viento norte que helaba la piel y también la sangre, toda la tripulación se encomendó a la Virgen del Carmen, la Estrella de la Mar, mientras el Capitán, esforzado y pletórico, conseguía fondear en Castro-Urdiales. Pero el suplicio no acabó así, porque el buque, embestido por aquellos elementos satánicos, confabulados quizás en contra suya, comenzó a garrear y a punto estuvo de perderse definitivamente en las restingas, de no haber sido por la destreza y el arrojo que él demostró.

O como aquella otra vez, ya en los albores del siglo, cuando el Maritornes, un patache con matrícula de Gijón que venía a Santander cargado de carbón, y también de averías después de que el tiempo empeorase de forma repentina, se vio necesitado de práctico. El Capitán, a quien por entonces ya habían destinado a trabajos portuarios pese a su probada valía en la mar, salió impetuosamente, en el pequeño barco de prácticos, a cumplir con su oficio y, en mitad otra vez de una noche gélida y horrible, con todos los males del averno regurgitándose en la tremenda resaca, mientras exponía la propia vida por darle el valor que, para él, merecían las de los demás, se la salvó al patrón y a los cinco marineros que constituían la tripulación.

−Son flores −se repitió para sí, mientras se arrullaba con los tan conocidos rugidos de la galerna−. Son flores...

***

Supiste que no podía ser así, ni entonces, ni nunca. Supiste que algo no era como tenía que ser. Que alguien, un otro yo, otra conciencia, se rebelaba contra ti, contra tu realidad, contra las apariencias en las que querías encubrir tus sentimientos. Supiste que no serías feliz, que no tendrías ni un asomo de felicidad sin eso que te llenaba las entrañas, el cerebro, el ser entero. Cómo corriste fuera de ti cuando la verdad se te reveló cruda y sencilla, como siempre. Cómo trataste de salir de las calles, de los muelles, de la mar, del alba, de ti mismo. Cómo corrías fuera de ti, los muelles al alba, al atardecer, huyendo de ti mismo. Cómo te dejabas azotar la cara por el viento y el salitre, esperando el milagro que no se iba a producir, porque tú eras tú y no podías ser de otro modo. Noche, alba, atardecer de nuevo. Cómo corrías. Cómo corrías tú.

Supiste que uno es, simplemente, sencillamente es. Que uno no puede cambiar, si no le cambian, si no le trizan, como cristal, como roca que jamás dobla, que tan sólo quiebra. Y si al principio pensaste que esa era, cambiar, tu única esperanza, te rebelaste luego contra ti mismo, contra todo, contra todos, y de tu vocación marinera, de tu fuerza, coraje, valentía, arrojo, surgió aquella flecha de la determinación, qué menos, para no quebrar, para ser tú.

Supiste, entonces, que el ser, hasta la muerte, debe serlo en aras de la verdad.

−Mirad, el maricón. Es un marica. Estaba con el Cholo la otra noche.

−Se fueron juntos de la taberna.

−A vosotros qué os importa. Que cada santo aguante su vela. Además, uno menos a repartir: así tocamos a más mujeres los demás.

−Sí. Allá él. Pero el culo lejos.

No eran las risas. No era el desprecio, la incomprensión de un mundo sinsustancia, hipócrita, desalmado. No eran las burlas que, pese a todo, te traspasaban la piel para hincarse tan fuerte en el corazón. No. Era algo más. La pérdida de aquella identidad falsa que quisiste, que quisieron, darte un día, y a la que renunciaste, echándole arrestos, sin renunciar a tu vocación. Ese era el nuevo sabor de la saliva en tu garganta. Por eso nunca te quisieron, y después de hacerte respetar, peleas con puños, marcas sobre el terreno de tus decisiones, espacio vital, problemas policiales, por eso después se vengaron y, pese a tu valor reconocido, pese a tu coraje y a tu fuerza, nunca, ni los de cerca ni los de lejos, ni los de abajo ni los de arriba, consintieron jamás que llegases a ser capitán. Tú, Capitán, el capitán que nunca pudo ser, hoy, lamiéndote las heridas desde tanto tiempo abiertas, que aun supuran, por esa terrible condena a la soledad, a una vejez marchita, injusta, terca, salida del fondo de ese averno social en el que te tocó sobrevivir.

−Tiene huevos, el Capitán. Hay que reconocerlo −Capitán, sí, Capitán, dicho, así, por ellos, sonaba a guasa, sonaba a quiero y no puedo. Sonaba a que te pasaban ante el rostro tu mayor ilusión para, crudamente, escupirte que nunca llegarías a festejar la llegada a la meta que desde crío te habías propuesto, Capitán. Con cuánta ira y desprecio, con cuánta injusticia y con cuánta poquedumbre se enfrentan los hombres a lo que creen distinto, miserables, en sus pútridas convenciones, en lo correcto, en lo fácil, en lo llevadero, despreciando otros caminos, otras maneras, otros itinerarios, otros rumbos, Capitán.

−Sí. Sí que tiene huevos. Todos os acordáis del Aurora Boreal, pero ¿un marica?, ¿lo salvó un sarasa? −un sarasa, lo había salvado un sarasa. Un maricón, arriesgando la vida en el Maritornes, pero no por ellos, no, para que tú, perra, santa, amada, odiada mía, veas que estoy aquí, que soy más fuerte que tú. Por eso no hubo elogios, no hubo felicitaciones nunca más. Por eso las miradas severas de la oficialía al pasar por la comandancia, por eso las risas contenidas de los guardias. Por eso. Pero a ti te sobraba con las sonrisas agradecidas de aquellos hombres que salvaste.

−Esas lacras hay que ocultarlas, Capitán. Nunca nos tendríamos que haber enterado. Hubiera sido mejor para todos −un consejo, siempre hubo quien quiso darte consejos. ¿Recuerdas al cura Pellejero, cuando la época del mayor escarnio, cómo pasó a verte por casa y, todavía en vida de la vieja, te vino con el cuento de que te volvieras al “buen camino”, aunque sólo fuera por ella, decía, el muy chantajista, aquel sacerdote hipócrita que nunca habría de entrar en el reino de los cielos del que quería, sí, Capitán, quería ser portero? Pobre vieja, te decía, insolente, no la lastimes de ese modo. ¿Quieres que se muera de pena? Sí, Capitán, así decía, señalando aquel cuerpecillo tenue, que se apagaba como ahora comienzas a apagarte tú, después de tanto tiempo, después de tanta lucha, después de tu derrota hasta hoy, hasta este fuerte inmenso, este puerto todo mar, malecones imposibles, la ensenada infinita, tierra adentro, ya todo mar, Capitán.

La pena te corroía. La pena no te dejaba ser tú. Pero no por eso renunciaste a lo que, junto con la mar, era lo mejor de ti, del mundo. El amor, que mendigaste entre aquellos seres absurdos e ilegales con quienes te veías obligado a compartir noches de insomnio y de tristeza. Pero tú eras así. Era tu naturaleza. Así ibas hilvanando el soliloquio de la vida, condenándote, por amor, amores de muchachos, no correspondidos, condenándote a la soledad, el marica, denostado, rechazado, aunque, a la arribada de la futura vejez marchita te llegaría el respeto de algunos, la incomprensión de casi todos, la burla ya de los menos, reconociendo, quizás, que tu fuerza, que tu vocación quizás, habían acabado, pese a todo, por ganárselos.

***

−Son flores −se repitió para sí, mientras se arrullaba con los tan conocidos rugidos de la galerna−. Son flores... No pueden ser otra cosa. Yo las he visto. Las veo todavía... −y el sueño se iba apoderando de él, y la marea subía por encima de la dársena situando la rompiente tierra adentro, y el agua se levantaba sobre los artificios, sobre las creaciones humanas, y abarloaba los barcos amarrados a puerto y todos ellos comenzaban a descoyuntarse poco a poco, a transformarse en restos del naufragio sobre una tierra ya mar, sobre el mar posesivo, único final, el naufragio final de los hombres.

Sí, eran flores. Las flores de los muertos.



© Francisco J. Lauriño, 2005



martes, junio 27, 2006




LA LUCIÉRNAGA Fin de curso FRANCISCO J. LAURIÑO/ Hace pocos días despedía el curso de las actividades culturales, hasta septiembre, la asociación Cauce del Nalón, cuya última empresa fue una visita a diversos puntos de interés ubicados en Redes, parque natural y reserva de la biosfera. De entre todos ellos (panadería ecológica, taller de artesanía o elaboración de miel y licores) destaca, sin embargo, el centro artístico, o cultural, o como quiera que vaya a denominarse, que está montando, en la bucólica aldea de Ladines, en Sobrescobio, el artista lavianés Cuco Suárez. Ejerciendo él mismo como buen anfitrión ante la cuarentena de curiosos que, por mediación de Cauce, pisábamos su propiedad, nos mostró detalladamente el estado de la rehabilitación de una antigua casona de pueblo, cuyo exterior no desdecirá del entorno (antiguas piedras vistas, tejas, maderas nobles), pero que sí alterará creativamente la arquitectura tradicional, pues la geometría y las proporciones que son visibles resultan, para el profano al menos, bastante originales; no podía ser de otro modo tratándose de un artista. En cuanto al espacio interior, es polivalente: cuatro aulas-alcobas-salones (todo ello en uno, porque es completamente transformable), perfectos clones unas de las otras, con mesas de trabajo y ordenadores con acceso a internet; cuatro pequeñísimas cocinas utilitarias, que parecen de aquellas cocinitas que usábamos para los juegos infantiles, más los correspondientes servicios higiénicos. La originalidad, en este caso, lo es por lo funcional, por su estético utilitarismo -casi minimalista, por cierto-, porque, como nos explicó Cuco, tiene pensado organizar allí, durante las etapas estivales, seminarios, cursos y actividades con amplitud de miras, mientras que, el resto del año, podría dedicarlo al alquiler: el sosiego montuno, el sonido del silencio, el canto de los pájaros, convencerán, sin duda, a creadores que en su vida cotidiana sean estorbados por el guirigay urbano. Estas iniciativas privadas en un marco como el del alto Nalón son sin duda apreciables. De las labores tradicionales de la tierra, y sus secuelas, que han sido hasta hoy el sustento de aquellas tierras paradisíacas, se intenta pasar a lo que los expertos denominan 'desarrollo sostenible'. No hay contradicción ninguna en los términos, ni siquiera paradoja. En lo uno y en lo otro es posible que se halle el futuro. Fuente El Comercio Digital


PRESENCIE UN ENCUENTRO DE LA
SELECCI�N NACIONAL ESPA�OLA
DE F�TBOL EN UN LUGAR P�BLICO Y DE MANERA LLAMATIVA VAYA SIEMPRE A FAVOR DEL EQUIPO CON-
TRARIO.
(ESTO MISMO SERVIR� PARA LOS ENCUENTROS DE RAFA NADAL O LAS CARRERAS DE FERNANDO ALONSO Y DANI PEDROSA,ENTRE OTROS EJEM-
PLOS POSIBLES).
�SUERTE!.
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lunes, junio 26, 2006



ASISTA A UNA EX-
POSICIÓN DE AR-
TE Y COLÓQUESE
JUNTO A LAS DE-
MÁS OBRAS,EN POSICIÓN ESTÁ-
TICA HASTA EL
CIERRE DE LA
MISMA.

Bloomsday 2006: Por el camino de la contingencia (Apuntes sobre el “Ulises” de James Joyce).



Desde el año 1954, la ciudad de Dublín festeja el “Bloomsday”, aniversario del día en que se desarrolla la acción del “Ulises” de James Joyce, una de las novelas más ambiciosas y complejas del siglo XX. Desde entonces, cada 16 de junio la capital irlandesa celebra una nueva jornada dedicada a recordar aquella fecha, quizá la más famosa de la historia de la literatura. Simposios, congresos, conferencias, representaciones y actos especiales se dedican por completo al estudio y la exaltación de una de las obras de arte más significativas de la modernidad.

Redacción Actualidad Literaria

Por Ernesto Bottini

Si bien la historia de la literatura está marcada por ciertos miliarios, boyas, cruces, faros e hitos de todo tipo, el contenido del trayecto que marcan estas señales se resiste, a diferencia de la ciencia y sus textos canónicos, a la simple genealogía lineal. El discurso de las propias obras fundacionales, de aquellas que inauguran maneras de narrar que luego se incorporarán al saber literario de forma extendida, suele escapar a la fosilización escolástica, poniendo en funcionamiento un sistema de aplicaciones y referencias que tienden a la dispersión o la fuga. Ayuda la topografía de manual, quizá, a la rápida asimilación de un continuum inabarcable. Pero en poco contribuye al conocimiento de la auténtica textura del camino.

El caso de “Ulises” (publicado por primera vez en París por Shakespeare & Co., en 1922) es uno de estos huidizos puntos de inflexión en la travesía literaria. Entre sus múltiples innovaciones, “Ulises” es la primera obra en prosa urdida, como resultado de su método creativo, a partir de la acción contingente de los personajes, de lo fortuito, del azar. Lo inesperado surge en un contexto cotidiano (la ciudad de Dublín), referenciado hasta en su último detalle, desplegando una precisa cartografía. Para ello era necesario, paradójicamente, que todos sus elementos estuviesen trenzados con rigor técnico. James Joyce (1882-1941) se propuso “la tarea técnica de escribir un libro desde dieciocho puntos de vista y a la vez estilos”, creando una obra que “es la epopeya de dos razas (israelí-irlandesa) y al mismo tiempo, el ciclo del cuerpo humano; así como también el relato de un día... y es, igualmente, una especie de enciclopedia. Mi intención es transformar el mito subespecie tempori nostri. Cada aventura, es decir, cada hora, cada órgano, cada arte, entrelazado e interrelacionado en el esquema estructural del todo no sólo debe determinar su técnica, sino aún crearla”. Los capítulos y partes de la novela responden, por tanto, a una compleja serie de elementos simbólicos, algunos relacionados con series externas a la propia novela (cada capítulo respondiendo a un personaje y episodio de la Odisea, así como a un estilo literario), y otros articulados dentro de la propia estructura (una disciplina artística, un color, un órgano, una hora del día, una técnica narrativa, etc.).

Una odisea moderna

Siguiendo las huellas de Homero, y seguramente las peripecias de los héroes de las sagas nórdicas (Joyce manejaba el noruego “literario”, y el antecedente de “Retrato del artista adolescente” se llamaba “Stephen el héroe”; Dublín, por otra parte, había sido una ciudad danesa), se abre un pasadizo para contar el “tiempo y el mundo” en el que vive (el comienzo de un siglo y un paradigma artístico nuevo), eso que denominaba el “tempori nostri”, la subespecie de mito, el tipo de palabra o discurso propio de una “época”. La aventura ya no consistía en el encuentro siempre desafiante del hombre con el medio, como entes diferenciados que se relacionan: sujeto-realidad. El viaje del héroe, a principios del siglo XX (16/6/1904), se produce en el ámbito de la conciencia, en el interior, reelaborando la forma de concebir la relación entre el arte y la realidad. El componente trágico, en los personajes de “Ulises”, se desarrolla en su propia mente, como único decorado y paisaje posible. Leopold Bloom, su protagonista, deambula por las calles de la ciudad buscando anunciantes para el periódico en el que trabaja, The Freemans Journal. Parte de su larga jornada es acompañado por el joven poeta Stephen Dedalus. Molly, su esposa y renombrada cantante de Dublín, le es infiel durante sus largas ausencias. El hijo que tuvieron entre ambos, Rudy, murió a los pocos días de nacer, dejando una pronunciada distancia entre ambos, materializada en la abstinencia sexual de la pareja.

“Ulises –escribe Piero Boitani en su imprescindible La sombra de Ulises- constituye lo que ciertos críticos contemporáneos llaman discurso de la civilización occidental, y ciertos historiadores, imaginario de larga duración; en otras palabras, un arquetipo mítico que se desarrolla en la historia y la literatura, cual logos cultural constante. Parafraseando a Bernard Andrade, Ulises representa la arqueología de la imagen europea del hombre” (...) “La capacidad de Ulises para atravesar todas las épocas se explica porque desde los orígenes es un signo –en el plano cultural, el signo de toda una episteme-” (...) “Desde este momento, y cada vez que emprenda este viaje, será signo. Cada cultura es libre de interpretarlo como tal dentro de su propio sistema de signos, atribuyéndole un valor que se basa, por una parte, en las características míticas del personaje y, por la otra, en los ideales, preguntas y horizontes filosóficos, éticos y políticos de esa civilización” (...) “Ulises es signo porque expresa un sentido y no denota un significado. Esta distinción se la debemos a Gottlob Frege, fundador de la lógica matemática moderna, para quien el significado de un nombre propio es "el objeto que nosotros indicamos con él", mientras que la representación que tenemos del mismo es completamente subjetiva y el sentido se sitúa entre el uno y la otra”.

Los escritos de Friedrich Schlegel profundizaron en el estudio de la literatura a partir de consideraciones filosóficas. Al tratar sobre la confrontación de la epopeya con la tragedia, poniendo de relieve el comportamiento de los héroes, Schlegel dice: “La idea de una necesidad natural incondicional, el destino, como lo presenta la tragedia, fue desconocida para Homero. El caudal de lo infinito está aún en él en estado letárgico, como en el alma del mancebo, antes de que el brote se haya desarrollado hasta florecer en juvenil entusiasmo”. Este caudal de lo infinito, que percibimos definitivamente en los personajes de “Ulises”, es uno de los principales rasgos que permiten situar al texto en la protohistoria de la literatura moderna.

Arnold Hauser, en la última parte de su monumental “Historia social de la literatura y el arte”, denominada “Bajo el signo del cine”, dedica varios pasajes a desarrollar las implicaciones profundas de la obra de Joyce en el pensamiento moderno, especialmente sobre las coordenadas filosóficas rupturistas de la concepción espacio-temporal “clásica”: “La eliminación del argumento es seguida por la eliminación del héroe. En lugar de una afluencia de acontecimientos, Joyce describe una fluencia de ideas y asociaciones; en lugar de un héroe individual, una corriente de conciencia y un monólogo interior infinito e ininterrumpido. El acento se pone siempre en la falta de interrupción del movimiento, en la continuidad heterogénea, en la pintura caleidoscópica de un mundo desintegrado. El concepto bergsoniano del tiempo experimenta una nueva interpretación, una intensificación y desviación. El acento se pone ahora sobre la simultaneidad de los contenidos de conciencia, la inmanencia del pasado en el presente, el constante fluir juntos los diferentes períodos de tiempo, la fluidez amorfa de la experiencia interna, la infinitud de la corriente temporal en la cual es transportada el alma, la relatividad de espacio y tiempo, es decir la imposibilidad de diferenciar y definir los medios en que el sujeto se mueve. En esta nueva concepción del tiempo convergen casi todas las hebras del tejido que forman la materia del arte moderno: el abandono del argumento, del motivo artístico, la eliminación del héroe, el prescindir de la psicología, el método automático de escritura y, sobre todo, el montaje técnico y la mezcla de las formas espaciales y temporales del cine”.

El escritor y crítico literario Edmund Wilson, quizá quien mejor ha desentrañado la propuesta de “Ulises” y su significación en la historia de la literatura, es autor de un texto de referencia sobre el asunto, incluido en el libro “El castillo de Axel”. En esa lectura insoslayable, Wilson proponía: “La clave del ‘Ulises’ está en su título, y esta clave es indispensable si hemos de apreciar la hondura y alcance reales del libro. Ulises, tal como figura en la ‘Odisea’, es el griego medio típico en cuanto a inteligencia: entre los demás héroes, se distingue por un saber astuto más que exaltado, y por el sentido común, la rapidez y el nervio, más que, digamos, por la bravura de un Aquiles o la firmeza y corpulencia de un Héctor. La ‘Odisea’ presenta un hombre así prácticamente en todas las situaciones y relaciones de la vida humana ordinaria: Ulises, en el curso de sus viajes, pasa por los peligros y tentaciones de pruebas y sobrevive a todas ellas por el recurso de su agudeza, hasta volver a su hogar y familia y reafirmarse allí como dueño. La ‘Odisea’ proporciona así un modelo clásico al escritor que intenta una épica moderna del hombre ordinario, un modelo particularmente atractivo para el escritor moderno a causa de la efectividad evidentemente calculada, la evidente sofisticación, de su forma” [...] “Pero Joyce, en el ‘Ulises’, no sólo se propuso transmitir, con la máxima exactitud y belleza, las visiones y sonidos entre los que se mueve su gente, sino que, mostrándonos el mundo tal como sus personajes lo perciben, hallar el vocabulario y ritmo únicos que representasen los pensamientos de cada cual” [...] “Joyce nos hace así penetrar directamente en la conciencia de sus personajes, y a este fin se valió de unos métodos que Flaubert nunca soñó: los métodos del simbolismo”[...] “Joyce es realmente el gran poeta de una fase nueva de la conciencia humana. Como el mundo de Proust o el de Whitehead o el de Einstein, el mundo de Joyce cambia siempre según sea percibido por observadores distintos y aun por éstos en distintos momentos. Es un organismo compuesto de ‘hechos’, que puede tomarse como infinitamente completo o infinitamente pequeño; y cada uno de estos hechos supone todos los demás y es a la vez único”.

El teórico John Lechte introduce matices sobre la lectura en clave exclusivamente homérica de la obra de Joyce: “Aunque la Odisea de Homero –y el catolicismo- ofrecen una especie de ancla para el texto, es completamente provisional. Lo que tiene importancia en Homero, para Joyce, es que el héroe de la Odisea deja su hogar, deambula, toma direcciones indeterminadas, pese a que, al final, también lucha para regresar. Así ocurre con Leopold Bloom. Sale de 7 Eccles Street y no vuelve hasta el final de la novela, un regreso que no es nada predecible. En realidad, aparte del título (lo que Genette llamaría el paratexto) y la estructura, no se observa ninguna otra evocación explícita de Homero, y Joyce eliminó, en la versión definitiva del libro, los títulos homéricos de los capítulos. Gran parte de Ulises es "coincidencia de encuentros, discusiones, bailes, peleas, la vieja sal del tipo hoy aquí y mañana en otro sitio, vagos nocturnos, toda la galaxia de acontecimientos", hechos que sirven para crear "un medallón en miniatura del mundo en que vivimos". El azar cumple, pues, un papel. El texto de Joyce está situado en un punto en que el azar –o la contingencia- y la estructura coinciden. Ésta es su gran aportación a la literatura del siglo XX y, desde luego, a la de lengua inglesa”.

Polisemia, etimología y modernidad

Muchos críticos se han amparado (y se amparan) en el artefacto “inescrutable” que resulta “Ulises” para evadir la mirada (o ejercerla con anticipado fracaso) sobre las profundas implicaciones textuales que allí están generadas. Joyce produjo, de manera escrupulosa, una obra inabarcable para la crítica, que terminó por diseñar a conveniencia un embudo terminológico alrededor de la idea de “novela moderna”: rótulo elástico e incorruptible (salvo, quizá, para los pseudo-teóricos del posmodernismo).

El texto hace constantes referencias a otras escrituras. La aparición de Thot (dios egipcio de la escritura) se convierte en clave de una estructura que evita, con sus constantes puertas abiertas a la proliferación del sentido, la prisión que impone toda estructura. Joyce escribe sobre la escritura, la “disemina”, en términos del filósofo Jacques Derrida, uno de sus más atentos lectores. George Steiner, por su parte, escribía en “Gramáticas de la creación” que “desde un punto de vista material, el hombre de Ítaca y Leopold Bloom no son más que una combinación y codificación de signos orales y escritos, de símbolos, de unidades léxico-gramaticales dispuestas y diseminadas a través de las ondas sonoras y la escritura”.

Un aspecto importante a tener en cuenta en la interpretación de la obra, por tanto, es su profusión de estilos, parodias e imitaciones de las escrituras que conforman la tradición de la literatura inglesa: “Aquí van muestras –leemos en el ‘Ulises’- de lo que el hombre escribió sobre sí mismo en el pasado: ¡qué ingenuo y presuntuoso resulta! Me he abierto camino por estos supuestos y presunciones y he mostrado cómo él debe reconocerse actualmente”. La entera tradición –al menos de la literatura inglesa- participando de un “tempori nostri” del enunciado.

El tratamiento que hace del idioma inglés es un ejemplo notable de la búsqueda revolucionaria plasmada en “Ulises”. Así como rechazaba las ataduras de los sistemas positivistas de la razón, encadenando lógicamente el discurrir de la “trama”, Joyce negaba (reconstruía) la etimología clásica del inglés “oficial”. Su vocabulario se nutre, tanto como puede, del diccionario de Walter Skeat (medievalista que permitió una definitiva comprensión de Chaucer, y que propició una renovación de la estructura etimológica de la lengua, dando fuerza y sostén al llamado Renacer Literario Irlandés), publicado en 1884, cuando James Joyce empezaba a balbucir sus primeras palabras. “Los únicos diccionarios y gramáticas de irlandés que existían en Europa hasta hace pocos años –escribió Joyce-, cuando se fundó la Liga Gaélica en Dublín, eran obras de alemanes. La lengua irlandesa, aunque pertenece a la familia indoeuropea, difiere de la inglesa casi tanto como la lengua que se habla en Roma difiere de la que se habla en Teherán”.

El trabajo sobre el lenguaje en “Ulises” es deudor, entre otras tendencias, del expresionismo, uniendo términos, deformándolos, generando parentescos sonoros y semánticos: “Bronce y hierro oyeron las herradurashierro, acerosonando” ó “Besó los redondeados sazonados amelonados cachetes de sus nalgas, deteniéndose en cada redondeado melonoso hemisferio, en su blanco surco profundo con una oscura prolongada provocativa melonmeloneante osculación”. Tropos elaborados a fuerza de torsión, combinando series simbólicas superpuestas.

Esta construcción de nuevas relaciones lingüísticas le permite poner de manifiesto un correlato establecido con el mundo que el lenguaje intenta representar. Un aspecto de la tradición baudeleriana de la modernidad es esta falta de referente, la contingencia en estado puro (el estar como en casa fuera de casa; lo “transitorio, lo efímero y contingente”), vivir (¿plácidamente?) en la indeterminación. Joyce captó que la experiencia moderna no podía estar centrada sino en la conciencia del individuo. Edmund Wilson se mostraba sorprendido por la “recepción” del texto: “Creo que nunca ha sido lo suficientemente apreciada su importancia desde el punto de vista psicológico, aunque su influencia sobre otros libros y, en consecuencia, sobre nuestra idea de nosotros mismos, haya sido ya profunda. Joyce intentó expresar, del modo más exhaustivo, preciso y directo que es posible hacerlo con palabras, cuál es nuestra participación en la vida, o, más bien, cómo nos parece que es, tal como la experimentamos instante tras instante”.

La deriva se orienta, entre otros elementos, a partir de la sonoridad. Pocas prosas tienen tan fino sentido de la musicalidad como la de Joyce (cuyo padre le transmitió conocimientos musicales y estimuló su afición al piano). En el prólogo a la edición de Santiago Rueda, de 1969, traducida por J. Salas Subirat, Jacques Mercanton escribe: “Sería bastante instructivo oponer aquí el símbolo de Dédalo al de Orfeo, por ejemplo, el músico, el poeta puro, sin plan, sin designio constructor, sin técnica, que subleva al mundo en sus profundidades sensibles, pero del que nada sobrevive a sí mismo, sino un eco. Y se sabe hasta qué punto Joyce es músico y hasta dónde hace pasar en las palabras un fluido musical, hasta dónde les da una densidad sonora que ni siquiera sospecharon los simbolistas de la época wagneriana: se sabe hasta qué punto él es poeta hasta en las partes más voluntariosamente secas de su obra. Pero este poder mágico, esta eflorescencia lírica, esta encantación musical que en Work in Progress sobre todo parece devorar todo objeto, queda ordenada en un plan constructivo[...]*”.

Este proceso (progreso) que no cesa en el texto, que no cesa con los abordajes al texto, es también mecanismo consciente que ubica “Ulises” en la trayectoria de los clásicos, de los hitos incandescentes que jalonan la historia de la literatura.

Un arduo paseo textual

Se entiende, quizá por todos estos motivos que se han señalado, que resulte un libro democráticamente tenido por difícil, condenado a la rigidez polvorienta de las estanterías, a la par que reeditado con vehemente insistencia decorativa. Para los lectores en lengua castellana, la empresa de pasar por sus multitudinarias páginas resulta aún más dificultosa. Si la musicalidad pergeñada en su trama resulta trasvasada, si la etimología heterodoxa pierde todo rastro (o casi), el texto se ve tergiversado hasta su condición de auténtico mutante. Ambigua suerte la del último capítulo del “Ulises”, el monólogo de Molly Bloom, uno de los momentos cumbres de la Literatura, escondido como una perla en los fondos cavernosos de un camino que pocos llegan a transitar. Capítulo que empieza con la referencia a un desayuno: “Sí, porque anteriormente él jamás había hecho algo parecido a pedir su desayuno en la cama con dos huevos desde el hotel City Arms en que se le dio por hacerse el enfermo en la cama con su voz quejosa mandándose la parte con esa vieja bruja[...]” y así a lo largo de cuarenta y cinco páginas de apretado monólogo interior. Cerca del final de esta explosión volcánica, de este géiser lingüístico implacable, Molly se pregunta: “...quién fue la primera persona en el universo antes de que hubiera nadie que lo hizo todo quién ah ellos no saben ni yo tampoco así que ahí tienes...”

El nombre del padre

Para comprender la literatura anglosajona escrita con posterioridad, “Ulises” es un texto fundamental. Se percibe una influencia masiva en la intertextualidad que ha generado. Del hipotexto shakespeariano y homérico al hipertexto beckettiano, las relaciones y los guiños son innumerables. Samuel Beckett (1906-1989) fue su secretario personal, transcribió parte del “Finnegans Wake” y tradujo fragmentos al francés. Muchos de los elementos propuestos por Joyce fueron referentes (positivos y negativos) en la evolución narrativa de Beckett. En su primer libro de relatos, “More priks than kicks” (1934), todavía conserva algunos rasgos de quien fuera uno de sus principales maestros, aunque con posterioridad la distancia sería pronunciada, hasta convertirse en su antítesis. Beckett sintetiza, recorta y anula todo aquello que Joyce hace proliferar. Donde Joyce edifica una obra inagotable (multiplicadora), Beckett sitúa una prosa del agotamiento, de la extenuación y el despojo. Ambos mecanismos definen, de alguna manera, la compleja idea de “pensamiento moderno”.

Con motivo de una reunión de escritos sobre “Ulises”, publicado por la librería y editorial Shakespeare & Co. de Sylvia Beach en 1929, Beckett aportó su propia lectura con “Dante... Bruno. Vico.. Joyce.”, pequeño y contundente ensayo que comenzaba con una frase que se ha convertido en célebre: “El peligro reside en la claridad de la identificación”. Allí escribía: “Y aquí estoy ahora, con las manos llenas de abstracciones, entre las que destacan: una montaña, la coincidencia de los contrarios, la inevitabilidad de la evolución cíclica, un sistema poético, y el proyecto de auto-extensión en el mundo del Work in progress, del señor James Joyce” [...] “Aquí hay expresión directa –páginas y páginas de expresión directa. Y si no lo entienden, damas y caballeros, es porque son demasiado decadentes para recibirla. No están satisfechos a menos que la forma esté demasiado estrictamente divorciada del contenido que puedan comprender uno sin molestarse por leer el otro. El rápido filtrado y absorción de la escasa crema de sentido es posible por lo que puedo llamar un continuo proceso de copiosa salivación intelectual”.

Sobre esta disquisición fondo-forma, Edmund Wilson destacó que entre los múltiples logros de la obra está la “adaptación del estilo al tema”, señalando uno de los aspectos primordiales del proceso que pone en funcionamiento: “El mejor modo para entender el método de Joyce es registrar cada cual lo que pasa en su propio espíritu a medida que se queda dormido”.

Los movimientos y la plasmación de ciertos descubrimientos narrativos pertenecen a un complejo camino hecho, a su vez, de infinidad de caminos. El concepto de “monólogo interior” había sido empleado por Valéry Larbaud, y la técnica se atribuye al novelista Eduard Dujardin, cuya obra “Les lauriers son couppes" conocía Joyce. El propio Dujardin había definido este procedimiento de la siguiente manera: “El monólogo interior es de orden poético. Ese lenguaje no oído y no pronunciado por medio del cual un personaje expresa sus pensamientos más íntimos (los que están más cerca de la subconciencia) anteriores a toda organización lógica, es decir, en su estado original, por medio de frases directas reducidas a un mínimo sintáctico y de manera que den la impresión de reproducir los pensamientos conforme van llegando a la mente”. En su definición se acercan dos polos que la narratología posterior diferenciaría con algo de claridad: el “monólogo interior” y el “flujo de conciencia”. Algunos teóricos señalan a Dostoievsky y a Hawthorne como precursores del procedimiento narrativo.

El resultado de estas pesquisas apoya la tesis sobre las vanguardias, en otros sentidos fallida e injusta, expuesta por Hans Magnus Enzensberger. “El terreno en que se mueve la vanguardia es la historia. La preposición francesa avant, que en la expresión técnica militar tiene un sentido más bien espacial, adquiere en la metáfora su sentido temporal originario. El arte no se entiende como una parte de la actividad humana históricamente inmutable, ni como un depósito o un arsenal de ‘bienes de cultura’ intemporales, sino como un proceso, un movimiento en avance continuo, como un work in progress en el que participan todas y cada una de las obras”.

En este largo y arduo proceso de acumulación y articulación del saber literario, la obra de Joyce sigue siendo uno de sus momentos más álgidos y brillantes, titánica empresa que ha expandido sin duda el horizonte de sus posibilidades expresivas, y ha contribuido a una nueva forma de concebir y pensar la relación entre arte y realidad.

Obras de James Joyce:

- Chamber music. Elkin Mathewa, Londres, 1907.
- Dubliners. Grant Richards, Londres, 1914.
- Portrait of the artist as a young man. Huebsch, Nueva York, 1916.
- Exiles. Richards, Londres. Huebsch, Nueva York, 1918.
- Ulysses. Shakespeare & Co., París, 1922.
- Pomes Penyeach. Shakespeare & Co., París, 1927.
- Finnegans Wake. Faber, Londres, 1939.

Obras póstumas:

- Stephen Hero. Th. Spencer, Nueva York, 1944.
- Epiphanies. O. Silverman, Lockwood Memorial Library, University of Buffalo, 1956.
- Letters. Sr. Gilbert, Nueva York, 1957.
- Critical writings. Mason y Ellmann, Nueva York, 1959.
- Anna Libia Plurabelle. F. H. Higginson, Minneapolis, 1960.

Biografías:

- Richard Ellmann, “James Joyce”. Nueva York y Oxford, 1959.
- Herbert Gorman, “James Joyce”. Nueva York, 1940.
- Patricia Hutchins, “James Joyce, Dublin”. Londres, 1950.

Bibliografías:

- A. Parker, “James Joyce”: Bibliography of his writings, critical material and miscellanies. Boston, 1948.
- J. Slocum y H. Cahoon, “Bibliography of James Joyce”. New Haven, 1953.

En el cine:

- “Ulises”. Dirección de Joseph Strick, 1967.
- “Ulises”. Dirección de Werner Nekes, 1982.
- “Bloom”. Dirección de Sean Walsh, 2003.


Información sobre el Bloomsday: www.jamesjoyce.ie

Fuente Escuela de Letras


MESA REDONDA
LA PRIMAVERA SILENCIADA
La lucha hist�rica de la mujer
Viernes 30 de junio. 16:00 horas. Derramidea 2006
Presenta:
Xana Reyes. Secretaria de Mujer de la Uni�n Comarcal de CC.OO. de Avil�s.

Participan:
Carmen Domingo. Autora de Con voz y voto. Las mujeres y la pol�tica en Espa�a (1931-1945) y Nosotras tambi�n hicimos la guerra. Defensoras y sublevadas.
Luisina Quiroga. Autora de Tenia que contarlo, militante antifranquista y l�der movimiento asociativo.
Concha Carretero. Militante JSU y compa�era prisi�n de las Trece Rosas.

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domingo, junio 25, 2006

Atentos en Valnalón (aquel día llovió algo)






VIAJANDO EN UN TRANSPORTE
P�BLICO,CUANDO RETRANSMI-
TAN UN PARTIDO DE F�TBOL,
O UNO DE ESOS CARROUSELES DEPORTIVOS DOMINICALES,HA-
CIENDOSE VER F�SICAMENTE
EXIJA QUE PONGAN RADIO NACIONAL DE ESPA�A-RADIO 5 (M�SICA CL�SICA).
NEL&PULGU
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Permitidme dedicar estas cuatro canciones de Claymore a los m�sicos asturianos Igor Medio y Carlos Redondo, miembros de Felpeyu, que perdieron la vida en accidente de trafico en las carreteras de Espa�a.
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Primera maqueta del Grupo Claymore, de El Entrego.
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viernes, junio 23, 2006


Fuente Experimentos Culturales. Ecuador
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Fuente Experimentos Culturales. Ecuador
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Fuente Experimentos Culturales. Ecuador
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Fuente Experimentos Culturales. Ecuador
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AL PIE DE UN COLEGIO,ESCUELA,INSTITUTO O FACULTAD UNIVERSITARIA P�NGASE DE RODILLAS, CON LOS BRAZOS ABIERTOS EN CRUZ Y RECITE,DE CORRIDO Y COMO ME-
JOR RECUERDE,LA TABLA DE MUL-
TIPLICAR DEL 1 AL 10 Y EN VOZ ALTA.SUERTE.
NEL&PULGU
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Fuente Experimentos Culturales. Ecuador
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jazz
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blanco e preto. Miro in progress
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jueves, junio 22, 2006


Evidentemente Mafalda de Quino. Fuente xabeldiz.blogspot.com
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VAYA HACIENDO EL PINO
POR LAS ZONAS M�S DE-
PRIMIDAS SOCIAL Y UR-
BAN�STICAMENTE DE LA
CIUDAD,PONIENDO ASI
UNA PINCELADA ECOL�GICA
NEL&PULGU
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miércoles, junio 21, 2006


Fuente http://vichoescribe.blogspot.com/
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BUSQUE LETREROS QUE DIGAN "SE
VENDE" Y "SE ALQUILA",PONGASE BAJO O AL LADO DE CADA UNO DE
ELLOS DURANTE UN CIERTO TIEM-
PO COMO A LA ESPERA DE COMPRA-
DORES.
DESPU�S,V�YASE
NEL&PULGU
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Fuente AsturNews
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lunes, junio 19, 2006

NEL-AMARO "EL ARTISTA OCULTO"



N e l - A M a r o





“EL ARTISTA OCULTO”

HACE bastante tiempo que llevo haciendo prácticas de invisibilidad con mayor o menor acierto. Por el momento ya logré cambiar mi lugar de nacimiento en Cantuserrón (Quentuserrón) de Mieres (Asturias) por el de Kat,owice,en Polonia y también cuenca minera . No pocas han sido las acciones realizadas en estos últimos años,desde finales de 2001,cuando me embarco en el “proyecto” Fundación Perruno-situacionista “Laszlo Kovacs” en compañía del perro situacionista Pulgu. Para ello utilizo todo tipo de máscaras,desde una de esas empleadas por los mineros huelguistas en las barricadas y enfrentamientos con la Policia,hasta la del Presidente del Gobierno asturiano,D. Vicente Alvarez Areces “Tini”,pasando por la de Pulgu,Yoko Ono,Josemari Aznar o el Rey Juan Carlos I. Y siempre con la pretensión de situarme “fuera de” la propia obra,de la acción en este caso,deseando ser alguien totalmente ajeno a ella,dejándola que “respire” por si misma sin mi presencia condicionadota.ya sé que esto es utópico.¡Pues por eso mismo!.Quiero seguir siendo utópico,o no ser nada. Y si tiene razón John Zerzan en su trabajo “Contra el Arte” cuando escribe “El arte siempre trata de “algo oculto” ”,el artista tiene también que “ocultarse” dejando que su obra hable por si misma. O quizá también por “vergüenza”,porque en conciencia me pregunto “¿para qué el Arte?” en un mundo convulso,de hambrunas,fusilamientos,guerras,migraciones obligatorias,asesinatos en masa y una pérdida casi absoluta de “valores espirituales”.¿Qué sentido tiene pues pintar,dibujar,esculpir,montar instalaciones o realizar performances,mientras la humanidad se fagocita dia a dia?.Y por si fuera poco lo real,vienen esos artistas pegándose tiros en un brazo,seccionándose el pene o comiéndose el cadáver de un niño,via Pekín.Más violencia y horror al fuego del contemporáneo Holocausto. Probablemente,si a mi preguntasen,que no será el caso, Como a Giacometti,que salvaria en caso de un incendio “si a Pulgu,o a cualquier otro perro callejero,o al mismísimo “Guernica” de Picasso”,no lo dudaria tampoco:salvaria a Pulgu,o a cualquier otro perro callejero y que devorasen las llamas al mítico cuadro picasiano. No existen demasiados motivos,al menos para mi no,para reirse,para ser optimistas y dedicarnos a la “ociosidad creativa”,por muy “social” que la etiquetemos,que esa es otra de las “trampas artisticas” que solemos utilizar. Vamos a cambiar el mundo con nuestro Arte. Hoy existen problemas mucho más importantes que “los problemas del Arte”.Algo que viene igualmente sucediendo a lo largo de la Historia de la humanidad y la Historia del Arte,desde aquellas pinturas rupestres a nuestras “Giocondas y Madonnas”. Solamente la mucha vanidad hace que sigamos engañándonos y engañando a nuestros semejantes. Que es la vanidad que me lleva a aceptar un espacio en esta convocatoria “semántica” ,pero procurando ser lo menos “visible” que me sea posible con mi “CARA O KÉ?”. Digo yo,autojustificándome seguramente,que si no puedo quitarme por completo y para siempre del “vicio” del Arte,que al menos “se me vea poco,casi nada”.



"discurso minimalista"


ETC.,ETC.



CHAQUETER@.- DICESE DE AQUELLA PERSONA QUE CAMBIA DE IDEA COMO LO HACE DE CHAQUETA.


pompas de jabon. NEL&PULGU
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NEL&PULGU
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a la pirindola. NEL&PULGU
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domingo, junio 18, 2006

GATO





sábado, junio 17, 2006


Fuente El Roto para El Pais
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In my face -visto por la calle-
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que buena y ye de Francisco J. Lauri�o
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vespa
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jueves, junio 15, 2006

Adios a la red



Adios a la red (tal y como la conocemos)
Hace unos dias hablabamos de la Guerra por la Neutralidad de la Red y el esfuerzo de las proveedoras americanas de privatizar la Internet y convertirla en un negocio similar a la televisión por cable. Finalmente, la cámara de representantes ha cedido. Poderoso caballero es don dinero.

Hoy en abadia digital:
http://www.abadiadigital.com/

Adiós a la Neutralidad en la Red

Después de un intenso debate que se ha extendido durante horas, la Cámara de Representantes estadounidense ha decidido rechazar el concepto de neutralidad de la Red, vigente desde el mismo nacimiento de Internet y que establece que todos los sitios deben ser tratados de igual manera por las compañías de telecomunicaciones que suministran el acceso a la Red.

A instancia de grandes corporaciones como Verizon o AT&T, los congresistas norteamericanos han tirado por la calle de en medio y han dado vía libre a una legislación con la que estas compañías tendrán el camino libre para construir una Internet de 2 velocidades: la rápida, que sólo estará disponible para quienes puedan pagar las tasas que impongan, y la más lenta, que será para todos los demás.

El tema es de tal importancia que Eric Schmidt, CEO de Google, ha publicado una carta abierta en la que advierte de los peligros que la decisión de los políticos estadounidenses puede llegar a tener para el desarrollo futuro de la Red.

De idéntica manera se han manifestado Yahoo! y Amazon. eBay ha ido más allá y ha enviado más de un millón de correos electrónicos firmados por Meg Whitman, consejera delegada del sitio de subastas, en los que informaba a sus usuarios de la gravedad del asunto.

Pero pese al lobby que han formado todas estas compañías en Washington, los intereses de las telecos se han impuesto a los suyos y han dado lugar a un nuevo marco regulatorio que puede poner patas arriba a Internet en los próximos años.

copiado de:
http://www.elastico.net/

Fuente Mamorro.blogia.com

miércoles, junio 14, 2006


EL PROXIMO DOMINGO DIA 18 DE JUNIO,A PARTIR DE LAS ONCE DE LA MA�ANA,DENTRO DEL TROFEO DE JUDO SAN XU�N,ESTARE,EN COMPA�IA DE MI ALTER EGO ARTISTICO NEL AMARO,EN EL POLIDEPORTIVO DE O�ON REALIZANDO LA ACCI�N ,DE CONTENIDO L�DICO,PO�TICO Y SITUACIONISTA, "A NOSOTROS NO NOS IMPORTA (EL JUDO)".
PULGU,PERRU SITUACIONISTA

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sábado, junio 10, 2006


NEL&PULGU
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Fuente AsturNEws
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miércoles, junio 07, 2006


Esc�ner Cultural
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A�o 8/ N�mero 84/junio de 2006
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La revista se encuentra en:
www.escaner.cl

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NEL&PULGU
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EL FUNDADOR DE LA LEGION,MILLAN ASTRAY,PASA REVISTA A LOS MINEROS ASTURIANSO,EN MIERES Y POSGUERRA.
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martes, junio 06, 2006


Fuente Joao do Rio
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domingo, junio 04, 2006


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electrografia 12 nel&pulgu
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electrografia 10.nel&pulgu
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electrografia. nel&pulgu
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