martes, mayo 30, 2006


con permiso de NEL una electrografia en vidriera. HELEN TREGO MEDIA LAB
Agencia Asturiana Informal de Noticias


electrografia NEL&PULGU
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NEL&PULGU
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Querido amigo,
Querida amiga,

Nemat tiene 17 a�os, es iran� y ha sido condenado a muerte. No sabemos donde lo tienen recluido, pero s� sabemos que, si no paramos la cuenta atr�s, Nemat colgar� muerto probablemente de una gr�a en unos d�as o quiz�s en unas horas.

Entre Nemat y la muerte s�lo estamos nosotros. Y cada segundo cuenta.
Firma ahora nuestra petici�n de apoyo a Nemat y, por favor, reenv�a este mensaje a tus contactos.

No podemos parar el tiempo, pero s� que podemos hacer que las cosas cambien.

En nombre de Nemat, muchas gracias.


Esteban Beltr�n
Director � Amnist�a Internacional


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Fuente AsturNews
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lunes, mayo 29, 2006

Híbrido textual deliberado: La poesía de Carlos Germán Belli. Por Grínor Rojo.



El poeta peruano Carlos Germán Belli lleva décadas labrando una obra tan original como asentada en la tradición, tan arriesgada como conservadora. “Hibridaciones”, en definitiva, que caracterizan una de las producciones poéticas latinoamericanas más significativas e interesantes de los últimos tiempos. Belli fue galardonado este año con el Premio de Poesía Iberoamericana Pablo Neruda.

Publica El Mercurio

Por Grínor Rojo

Busco lo que han publicado las editoriales chilenas de la obra del poeta peruano Carlos Germán Belli, el nuevo Premio Pablo Neruda, y lo que encuentro más a mano son dos libros de LOM: En las hospitalarias estrofas, un inédito de 2002, y Lo inapagable. Antología de poesía amorosa, de 2004. Por cierto, Carlos Germán Belli está lejos de ser un recién llegado al ejercicio poético. Ni siquiera entre nosotros, en este país que, como bromeaba Roberto Bolaño, es una isla corredor, se puede decir que sea un completo desconocido. Adivino que en el otorgamiento del Premio Neruda más de algo habrán tenido que ver los grandes poderes persuasivos del profesor Pedro Lastra, sumo conocedor de la poesía peruana (y, en general, latinoamericana) y, por supuesto, para bien.

Obra

Belli, que nació en el 27, publicó su primer libro, titulado inconspicuamente Poemas, en 1958. De ahí en adelante, ha desarrollado una obra cuya repercusión se extiende hoy día más allá de las fronteras de su país, recogida en antologías múltiples y en la que descuellan libros como “¡Oh Hada Cibernética!”, del 62, El pie sobre el cuello, del 64, Sextinas y otros poemas, del 70, En el restante tiempo terrenal, del 88, y Acción de gracias, del 92. La crítica ha procurado definirle una trayectoria que va desde el poeta funcionario, deprimido y a disgusto consigo mismo, con el mundo y con el cosmos en sus primeros libros, hasta el poeta al que los años de servicio cumplidos han dejado por fin en libertad en los ochenta, a partir de En el restante tiempo terrenal, cuando se produce en su escritura una suerte de reencajonamiento tranquilo e inclusive humorístico. De ser ello así, los libros que circulan en Chile forman parte de la última etapa.

El Belli que aparece en ellos es un poeta que exhibe una poesía de amor menos fogosa que tímida y autoflagelante ("En qué punto del firmamento o suelo habitas..." o "Un asno soy ahora y miro a yegua,/ bocado del caballo y no del asno...") y que en el inédito del 2002 le canta al hogar ("Júbilo en casa"), a los antepasados y a la familia ("Al arqueólogo Carlos Belli [1857-1926]" y "El abuelo dice la pura verdad"), a la alegría satisfecha por haber formado parte de la competencia aunque ello fuese sin haber logrado jamás el premio ("El hablante contento") y a la esperanza (el largo poema "¡Salve, Spes!"). En general, si se la mira en su conjunto, es la suya una escritura atractiva, que colecciona y reformula tópicos poéticos y antipoéticos, tradicionales y contemporáneos, conocidos algunos y otros más bien sorprendentes (poetizar el "bolo alimenticio", como hace Belli en un volumen del 79, no deja de ser peculiar).

Pero leer a Carlos Germán Belli de ese modo es, para incurrir en una paráfrasis de otro bardo eminente de América Latina, como resignarse a saborear las peras del olmo.

Lo que interesa en Belli verdaderamente es lo que éste hace con la forma poética, cómo produce eso que él mismo ha descrito como su "híbrido textual deliberado" y que determina que no falten los críticos y aun sus propios colegas (nuestro Óscar Hahn, por ejemplo) que lo piensan como un postmoderno avant la lettre. Tómense, por ejemplo, estos versos de "A Filis", en la poesía amorosa: "Si juntos no nacimos en el agua/ juntos sí nos enlazarán los fuegos/ de las redes de eléctricos mil hilos/ conectados al cabo de las cuerdas,/ que nos sostienen a ambos en el aire,/ como al planeta las celestes cintas".

Está ahí la armonía pitagórica y neoplatónica de la música de las esferas, pasada por el cedazo de la erótica de Petrarca y Garcilaso y por la de las materias fundamentales que le gustaban a Bachelard, el agua, el fuego y el aire, hasta desembocar en el vanguardismo marinettista y telefónico de los "mil hilos", por un lado, y, por el otro, en un postvanguardismo ligado a la música rock y a su instrumento favorito, la guitarra eléctrica, que aquí picanea, eleva y suspende a los amantes "como al planeta las celestes cintas". No sé yo de cuándo puede ser este poema, a qué libro pertenece, pero es como para que las "hibrideces" postmodernas se mueran de envidia. Más todavía si se tiene en consideración que los versos citados y el poema todo al cual ellos pertenecen y, ¿por qué no decirlo?, la poesía completa de Carlos Germán Belli se afirma sobre un conocimiento a fondo (su "textual deliberado"), pero también muy idiosincrático de los clásicos españoles de los siglos XVI y XVII (él dice que de Francisco Medrano, pero yo creo que también hay otros).

Con todo, una cosa es que a Belli le gusten sus clásicos y otra que él se porte bien con ellos. Para ser más preciso: la relación que Belli tiene con Petrarca y los poetas españoles del quinientos y el seiscientos es compleja y juega con, e incluso combina, sentimientos diversos: sobre todo en los comienzos da muestras de admiración y emulación serias (el casi "plagio"), de la vanidad del intento más tarde (que podría equipararse a la vanidad de Pierre Menard reescribiendo el Quijote), de la traición algo más tarde (la parodia satírica) y, más tarde todavía, también del resignarse a la derrota ("chambón de chambones resignado..."), aunque no sin la sospecha que el significado último del texto propio bien pudiera consistir en su convertirse en el registro del esfuerzo imposible de reproducir el texto ajeno.

Salvavidas

Poemas como "Remordimientos por el mal uso de la gaya ciencia, que es el arte de la poesía", "Confiando en ti, hospitalario folio", "Remordimientos por el uso inoportuno de las asonancias, que es la igualdad de los sonidos vocálicos en las terminaciones de las palabras" y el ya mencionado "El hablante contento" coinciden todos en lo que dicen estos versos del primero de ellos: "y dar fe de estas fallas pertinaces/ resulta ineludible confesión,/ de tripas corazón haciendo aquí,/ que pizca del sonido/ ya no se puede en su preciso punto/ restaurarlo cuan armoniosamente/ según las áureas letras milenarias".

Pero los folios, las estrofas, las armonías aliterantes, los heptasílabos y los endecasílabos a la manera de las baladas y sextinas del poeta del Canzonieri y de los sonetos de los españoles, siguen siendo una tentación demasiado grande y, finalmente, también una especie de salvavidas en medio de la lata marea de los días.

Así lo declaran los últimos versos de "El hablante contento": "Escúchame, Canción, que si aterrado muera entre mil yerros,/ hoy contento estoy por lo escrito ayer".

El escritor angoleño Luandino Vieira rechaza los cien mil euros del Premio Camoes.




La decisión del escritor angoleño Luandino Vieira es inédita en la historia del Premio Camoes, instituido en 1988 y considerado el de mayor prestigio y el mejor dotado de los concursos literarios en lengua portuguesa. Razones “personales e íntimas” motivaron su decisión, según declaró al serle anunciada la noticia.

Redacción Actualidad Literaria

Informa Agencia Lusa

El escultor portugués José Rodriguez, amigo del autor, justificó su decisión alegando que el escritor vive “completamente al margen de los bienes materiales”. Vieira vive desde hace una década en un monasterio cercano a la ciudad portuguesa de Vila Nova de Cerveira, donde reside su “enamorada”.

“Luandino tiene un mundo muy propio, y por eso su reacción no me sorprende. La única cosa que me sorprendería es que dejase de escribir, pero tengo la seguridad de que eso no va a suceder”, declaró Rodriguez.

Desde que fue anunciado como ganador del premio, Luandino Vieira no contesta a su teléfono particular.

Portavoces del Ministerio de Cultura de Portugal, encargados junto a sus homólogos brasileros de la organización del certamen, afirmaron que las bases del Premio no contemplan esta situación, y tendrán que decidir, por tanto, qué hacen con el dinero.

Natural de Vila Nova de Ourém, donde nació en 1935, Luandino Vieira emigró al país africano con su familia siendo aún niño. Participó del movimiento por la independencia de Angola y por su militancia fue condenado a catorce años de prisión por la dictadura de Salazar. Pasó ocho años en un campo de concentración del que fue liberado en 1972.

En la actualidad el autor prepara la segunda novela de su trilogía "De rios velhos e guerrilheiros", cuya primera entrega, "O livro dos rios", saldrá a la venta este mismo año.

Entre los premiados con el Camoes figuran los literatos portugueses Miguel Torga, José Saramago, Sophia de Mello Breyner, Eugénio de Andrade y Agustina Bessa-Luís, así como los autores brasileños Joao Cabral de Melo Neto, Jorge Amado, Rubem Fonseca y Lygia Fagundes Telles.

Biografía:

José Luandino Vieira, nascido na Lagoa do Furadouro (Portugal) em 4 de Maio de 1935 é cidadão angolano pela sua participação no movimento de libertação nacional e contribuição no nascimento da República Popular de Angola. Passou toda a infância e juventude em Luanda onde frequentou e terminou o ensino secundário. Trabalhou em diversas profissões até ser preso em 1959 (Processo dos 50), é depois libertado e posteriormente (1961) de novo preso e condenado a 14 anos de prisão e medidas de segurança. Transferido, em 1954, para o Campo de Concentração do Tarrafal, onde passou 8 anos, foi libertado em 1972, em regime de residência vigiada em Lisboa. Iniciou então a publicação da sua obra na grande maioria escrita nas diversas prisões por onde passou.

Depois da Independência foi nomeado para a Televisão Popular de Angola, que organizou e dirigiu de 1975 a 1978; para o D. O. R. (Departamento de Orientação Revolucionária do MPLA) que dirigiu até 1979; para o I. A. C. (Instituto Angolano de Cinema) que organizou e dirigiu de 1979 a 1984.

Membro fundador da União dos Escritores Angolanos exerceu a função de Secretário-Geral desde a sua fundação – 10-12-1975 – até 31-12-1980.

Foi Secretário-Geral Adjunto da Associação dos Escritores Afroasiáticos, de 1979 a 1984; e de novo Secretário-Geral da União dos Escritores Angolanos, de 1985 a 1992.
Após o colapso das 1.ªs eleições em 1992 e do recrudescimento da guerra civil, abandonou a vida pública, dedicando-se unicamente à literatura.

Bibliografía:

Nosso Musseque

A Vida Verdadeira de Domingos Xavier

Nós, os do Makulusu

João Vêncio: os Seus Amores

Luuanda

No Antigamente, na Vida

Macandumba

Velhas Estórias

A Cidade e a Infância (contos)

Vidas Novas (contos)

Velhas Estórias (estórias)

Lourentinho, Dona Antónia de Sousa Neto & Eu (estórias)

Poemas de Luandino Vieira:

Estrada

Luanda Dondo vão,
cento e tal quilômetros
mangas e cajus
marcos brancos
meninos nus

Branco algodão
crescendo
corpos negros
na cacimba

O Lucala corre
confiante
indiferente à ponte que ignora

Verdes matas
Sangram vermelhas acácias
imbondeiros festejam
o minuto da flor anual

Na estrada
o rebanho alinha
pelo verde
verde capim

Adivinhados
caqui lacraus
de capacete giz
trazem a morte

Meninos
se embalam
em mães velhas
de varizes:

Rios azuis
da longa estrada

E é fevereiro
sardões as sol
Cassoalala

Eia Mucoso
tão cheio agora
Adivinhados
permanecem
lacraus caqui
capacetes giz

Não param as colheitas

Que razão seriam
fevereiro
acácias sangrando vermelho
verdes sisais
cantando o parto
da única flor?

Não param as colheitas!

(No reino de Caliban II - antologia
panorâmica de poesia africana de ex-
pressão portuguesa)

Canção para Luanda

A pergunta no ar
no mar
na boca de todos nos:
- Luanda onde está?

Silêncio nas ruas
Silêncio nas bocas
Silêncio nos olhos

- Xê
mana Rosa peixeira
responde?

- Mano
Não pode responder
tem de vender
correr a cidade
se quer comer!

"Ola almoço, ola almoçoéé
matona calapau
ji ferrera ji ferrerééé"

- E você
mana Maria quitandeira
vendendo maboque
os seios-maboque
gritando
saltando
os pés percorrendo
caminhos vermelhos
de todos os dias?
"maboque, m"boquinha boa
dóce dócinha"

- Mano
não pode responder
o tempo é pequeno
para vender!

Zefa mulata
o corpo vendido
batom nos lábios
os brincos de lata
sorri
abrindo o seu corpo
- seu corpo-cubata!
Seu corpo vendido
viajado
de noite e de dia.
- Luanda onde está?

Mana Zefa mulata
o corpo-cubata
os brincos de lata
vai-se deitar
com quem lhe pagar
- precisa comer!

- Mano dos jornais
Luanda onde está?
As casa antigas
o barro vermelho
as nossas cantigas
trator derrubou?

Meninos das ruas
caçambulas
quigosas
brincadeiras minhas e tuas
asfalto matou?

- Manos
Rosa peixeira
quitandeira Maria
você também
Zefa mulata
dos brincos de lata
- Luanda onde está?

Sorrindo
as quindas no chão
laranjas e peixe
maboque docinho
a esperança nos olhos
a certeza nas mãos
mana Rosa peixeira
quitandeira Maria
Zefa mulata
- os panos pintados
garridos
caídos
mostraram o coração:
- Luanda está aqui!

(No reino de Caliban II - antologia
panorâmica de poesia africana de ex-
pressão portuguesa)

Sons

A guitarra
é som antepassado

Partiram-se as cordas
esticadas pela vida.

Chorei fado.

Que importa hoje
se o recuso:

o ngoma é o som adivinhado

(No reino de Caliban II - antologia
panorâmica de poesia africana de ex-
pressão portuguesa)

domingo, mayo 28, 2006


Conciertu Dixebra
Agencia Asturiana Informal de Noticias


asturias sobre fondo rojo. NEL&PULGU
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NEL&PULGU
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NEL&PULGU
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NEL&PULGU
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viernes, mayo 26, 2006


revolucion incompleta. NEL&PULGU
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NEL&PULGU
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por mi mala cabeza, fotoaccion de luis costillo
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hablando se entiende la gente. NEL&PULGU
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CORRECCIÓN DE UNA ERRATA TREMENDA





En el libro cuya portada aparece arriba, aparece un cuento de FRANCISCO J. LAURIÑO titulado 'Donde rompe y se levanta el agua'. Este cuento aparece INCOMPLETO, pues le faltan más de tres páginas por el final. Aunque sea muy difícil llegar a todos los posibles lectores, se reproduce el TEXTO ÍNTEGRO a continuación:

DONDE ROMPE Y SE LEVANTA EL AGUA

Por Francisco J. Lauriño

−Son flores −dijo, clavando la vista en el horizonte−. Son flores. Vienen flores.

−Pero, ¿cómo van a ser flores? Ahí no puede haber flores.

−Pues serán de plástico. Pero son flores.

Su terquedad era de sobra popular entre quienes le conocían. Así que, igual que otras veces hizo lo que quiso a pesar de que con ello arruinara, al decir de casi todos, su vida, ahora decía que eran flores, y flores tenían que ser, costase lo que costase.

Además, tenía una vista proverbial que, lejos de mermar, había mejorado con la edad, y eso a pesar de sus casi noventa años. Siempre había distinguido con puntualidad cualquier mancha en lontananza y, cuando en su juventud los vapores buscaban la barra del puerto y cruzaban la bahía para, desde mar abierto, avanzar hacia las Vascongadas, era capaz de seguir sus penachos humosos hasta más allá del horizonte. Él mismo había sido durante un tiempo primer oficial en uno de aquellos barcos que transportaban mercancías entre Santander y el puerto de Pasajes a finales del siglo XIX.

Por eso era imposible que la vista le traicionase ahora. Por eso aquel cuadro colorido que asomaba más allá de los azules profundos y de los grises oscurecidos que reflejaban el cielo y la mar, aquella amalgama extraña y disímil, no podía ser otra cosa que lo que él dijera. Por eso el bulto extraño que derivaba, lenta pero inexorablemente, hacia la costa, tenían que ser flores.

***

La mar gruesa golpeó el rompeolas con furia aquella noche. El tiempo, que había sido benévolo pese a lo entrado del otoño, se vino al norte a las pocas horas del descubrimiento que había hecho el Capitán, y la resaca revolvió la tupida oscuridad tratando de tomar la tierra, desbordando el rompeolas y zarandeando con furia algunos de los pesqueros que estaban amarrados a puerto. Tiempo atrás, en los años juveniles del Capitán, antes de la construcción del contradique, los daños causados a los cargueros −entonces los transportes marítimos todavía superaban en tráficos a los ferroviarios− y también a los pesqueros fondeados, hubieran sido catastróficos.

En eso pensaba el Capitán, tumbado en su cama, desvelado, mientras escuchaba con atención los rugidos de las olas y se transportaba hasta aquellos días, pasto ya del olvido, extinguidos como una llama muerta por falta de combustible, como su propia vida que, apagándose ya, falta de vigor y también presa de ese terrible escepticismo que, a veces, acompaña a la vejez, derivaba hacia el eterno fondeadero.

Se vio a sí mismo al mando del Aurora Boreal que, con mil toneladas de registro, mil quinientas de carga, sesenta y siete metros de eslora, diez de manga y más de cinco de puntal, era un barco muy marinero. La indisposición del capitán le había elevado al puesto de mando y fue aquella la primera, y la única, vez que se vería en un trance semejante. Corría el año de 1897 y su pericia, su fornida juventud, su vitalidad y su fortaleza, sus ilusiones, en fin, salvaron al vapor de un naufragio seguro. En una noche tan negra como la de hoy, fría, lóbrega, espantosa; mientras racheaba aquel viento norte que helaba la piel y también la sangre, toda la tripulación se encomendó a la Virgen del Carmen, la Estrella de la Mar, mientras el Capitán, esforzado y pletórico, conseguía fondear en Castro-Urdiales. Pero el suplicio no acabó así, porque el buque, embestido por aquellos elementos satánicos, confabulados quizás en contra suya, comenzó a garrear y a punto estuvo de perderse definitivamente en las restingas, de no haber sido por la destreza y el arrojo que él demostró.

O como aquella otra vez, ya en los albores del siglo, cuando el Maritornes, un patache con matrícula de Gijón que venía a Santander cargado de carbón, y también de averías después de que el tiempo empeorase de forma repentina, se vio necesitado de práctico. El Capitán, a quien por entonces ya habían destinado a trabajos portuarios pese a su probada valía en la mar, salió impetuosamente, en el pequeño barco de prácticos, a cumplir con su oficio y, en mitad otra vez de una noche gélida y horrible, con todos los males del averno regurgitándose en la tremenda resaca, mientras exponía la propia vida por darle el valor que, para él, merecían las de los demás, se la salvó al patrón y a los cinco marineros que constituían la tripulación.

−Son flores −se repitió para sí, mientras se arrullaba con los tan conocidos rugidos de la galerna−. Son flores...

***

Supiste que no podía ser así, ni entonces, ni nunca. Supiste que algo no era como tenía que ser. Que alguien, un otro yo, otra conciencia, se rebelaba contra ti, contra tu realidad, contra las apariencias en las que querías encubrir tus sentimientos. Supiste que no serías feliz, que no tendrías ni un asomo de felicidad sin eso que te llenaba las entrañas, el cerebro, el ser entero. Cómo corriste fuera de ti cuando la verdad se te reveló cruda y sencilla, como siempre. Cómo trataste de salir de las calles, de los muelles, de la mar, del alba, de ti mismo. Cómo corrías fuera de ti, los muelles al alba, al atardecer, huyendo de ti mismo. Cómo te dejabas azotar la cara por el viento y el salitre, esperando el milagro que no se iba a producir, porque tú eras tú y no podías ser de otro modo. Noche, alba, atardecer de nuevo. Cómo corrías. Cómo corrías tú.

Supiste que uno es, simplemente, sencillamente es. Que uno no puede cambiar, si no le cambian, si no le trizan, como cristal, como roca que jamás dobla, que tan sólo quiebra. Y si al principio pensaste que esa era, cambiar, tu única esperanza, te rebelaste luego contra ti mismo, contra todo, contra todos, y de tu vocación marinera, de tu fuerza, coraje, valentía, arrojo, surgió aquella flecha de la determinación, qué menos, para no quebrar, para ser tú.

Supiste, entonces, que el ser, hasta la muerte, debe serlo en aras de la verdad.

−Mirad, el maricón. Es un marica. Estaba con el Cholo la otra noche.

−Se fueron juntos de la taberna.

−A vosotros qué os importa. Que cada santo aguante su vela. Además, uno menos a repartir: así tocamos a más mujeres los demás.

−Sí. Allá él. Pero el culo lejos.

No eran las risas. No era el desprecio, la incomprensión de un mundo sinsustancia, hipócrita, desalmado. No eran las burlas que, pese a todo, te traspasaban la piel para hincarse tan fuerte en el corazón. No. Era algo más. La pérdida de aquella identidad falsa que quisiste, que quisieron, darte un día, y a la que renunciaste, echándole arrestos, sin renunciar a tu vocación. Ese era el nuevo sabor de la saliva en tu garganta. Por eso nunca te quisieron, y después de hacerte respetar, peleas con puños, marcas sobre el terreno de tus decisiones, espacio vital, problemas policiales, por eso después se vengaron y, pese a tu valor reconocido, pese a tu coraje y a tu fuerza, nunca, ni los de cerca ni los de lejos, ni los de abajo ni los de arriba, consintieron jamás que llegases a ser capitán. Tú, Capitán, el capitán que nunca pudo ser, hoy, lamiéndote las heridas desde tanto tiempo abiertas, que aun supuran, por esa terrible condena a la soledad, a una vejez marchita, injusta, terca, salida del fondo de ese averno social en el que te tocó sobrevivir.

−Tiene huevos, el Capitán. Hay que reconocerlo −Capitán, sí, Capitán, dicho, así, por ellos, sonaba a guasa, sonaba a quiero y no puedo. Sonaba a que te pasaban ante el rostro tu mayor ilusión para, crudamente, escupirte que nunca llegarías a festejar la llegada a la meta que desde crío te habías propuesto, Capitán. Con cuánta ira y desprecio, con cuánta injusticia y con cuánta poquedumbre se enfrentan los hombres a lo que creen distinto, miserables, en sus pútridas convenciones, en lo correcto, en lo fácil, en lo llevadero, despreciando otros caminos, otras maneras, otros itinerarios, otros rumbos, Capitán.

−Sí. Sí que tiene huevos. Todos os acordáis del Aurora Boreal, pero ¿un marica?, ¿lo salvó un sarasa? −un sarasa, lo había salvado un sarasa. Un maricón, arriesgando la vida en el Maritornes, pero no por ellos, no, para que tú, perra, santa, amada, odiada mía, veas que estoy aquí, que soy más fuerte que tú. Por eso no hubo elogios, no hubo felicitaciones nunca más. Por eso las miradas severas de la oficialía al pasar por la comandancia, por eso las risas contenidas de los guardias. Por eso. Pero a ti te sobraba con las sonrisas agradecidas de aquellos hombres que salvaste.

−Esas lacras hay que ocultarlas, Capitán. Nunca nos tendríamos que haber enterado. Hubiera sido mejor para todos −un consejo, siempre hubo quien quiso darte consejos. ¿Recuerdas al cura Pellejero, cuando la época del mayor escarnio, cómo pasó a verte por casa y, todavía en vida de la vieja, te vino con el cuento de que te volvieras al “buen camino”, aunque sólo fuera por ella, decía, el muy chantajista, aquel sacerdote hipócrita que nunca habría de entrar en el reino de los cielos del que quería, sí, Capitán, quería ser portero? Pobre vieja, te decía, insolente, no la lastimes de ese modo. ¿Quieres que se muera de pena? Sí, Capitán, así decía, señalando aquel cuerpecillo tenue, que se apagaba como ahora comienzas a apagarte tú, después de tanto tiempo, después de tanta lucha, después de tu derrota hasta hoy, hasta este fuerte inmenso, este puerto todo mar, malecones imposibles, la ensenada infinita, tierra adentro, ya todo mar, Capitán.

La pena te corroía. La pena no te dejaba ser tú. Pero no por eso renunciaste a lo que, junto con la mar, era lo mejor de ti, del mundo. El amor, que mendigaste entre aquellos seres absurdos e ilegales con quienes te veías obligado a compartir noches de insomnio y de tristeza. Pero tú eras así. Era tu naturaleza. Así ibas hilvanando el soliloquio de la vida, condenándote, por amor, amores de muchachos, no correspondidos, condenándote a la soledad, el marica, denostado, rechazado, aunque, a la arribada de la futura vejez marchita te llegaría el respeto de algunos, la incomprensión de casi todos, la burla ya de los menos, reconociendo, quizás, que tu fuerza, que tu vocación quizás, habían acabado, pese a todo, por ganárselos.

***

−Son flores −se repitió para sí, mientras se arrullaba con los tan conocidos rugidos de la galerna−. Son flores... No pueden ser otra cosa. Yo las he visto. Las veo todavía... −y el sueño se iba apoderando de él, y la marea subía por encima de la dársena situando la rompiente tierra adentro, y el agua se levantaba sobre los artificios, sobre las creaciones humanas, y abarloaba los barcos amarrados a puerto y todos ellos comenzaban a descoyuntarse poco a poco, a transformarse en restos del naufragio sobre una tierra ya mar, sobre el mar posesivo, único final, el naufragio final de los hombres.

Sí, eran flores. Las flores de los muertos.

© Francisco J. Lauriño, 2005

50 AÑOS DEL ESTRENO DE 'CENTAUROS DEL DESIERTO' ('THE SEARCHERS')





Feliz aniversario, Ethan
JOSÉ HAVEL/

Hoy se cumplen 50 años del estreno de 'Centauros del desierto' (John Ford, 1956), de la que ayer el Festival de Cannes presentó una versión restaurada. De la mano de dos característicos temas fordianos, el hogar y la búsqueda, este imprescindible filme, firmado por uno de los máximos representantes del clasicismo cinematográfico, no sólo trasciende el modelo de narración clásico americano (entre otras cosas, el relato no se clausura). También da una vuelta de tuerca al género del western, al cual reconduce ampliando su horizonte de complejidad. Por si fuera poco, esta incontestable obra maestra sabe sumar valores éticos a sus virtudes estéticas. Véase cómo trata la cuestión india de los años 1868-1873 (poco tienen de épicas las acciones de 'los buenos' contra los comanches), a su vez alegoría del espinoso problema racial entre negros y blancos de los años 50. Sin embargo, el verdadero corazón de esta película-faro, cuyo título original es 'Los buscadores' ('The Searchers'), lo que más nos emociona, inquieta y sobrecoge en ella, tiene que ver con la maldición de su turbulento protagonista Ethan Edwards (John Wayne). Esa maldición a la que alude la canción de Stan Jones que abre y cierra el filme. Ethan es un solitario ser asocial, impulsado por la irrefrenable llamada de la aventura y atormentado por una inexplicable desazón interior, incapaz de llevar una convencional vida sedentaria como ranchero al lado de la mujer de su vida, que se casa con su hermano cansada de esperarlo. Además, ni su participación en la Guerra de Secesión como soldado confederado, ni sus destacados servicios militares en México, ni su particular lucha contra la vencedora Unión asaltando bancos en California, ni su visceral odio hacia los pieles rojas, le sirven de gran cosa para mitigar su desasosiego existencial. Y después de un lustro de errabunda ausencia durante el que se queda sin asideros vitales, el desesperado retorno al hogar resulta baldío: su gran amor, su hermano y dos de los tres hijos de éstos son cruelmente asesinados por una tribu india en rebeldía, que secuestra a la más pequeña de la familia.Varios años después, Ethan logra rescatar a su sobrina superviviente, aunque, una vez cumplida su misión de héroe, la 'búsqueda' sin tregua que es su vida vuelve a desbrujularse. Al final, cansado y envejecido, Ethan Edwards se ve condenado a vagar eternamente, cual maldita alma en pena, por las inmensas llanuras del lejano Oeste, consciente de que deberá convivir con una dolorosa serie de preguntas, incertidumbres e inquietudes que, a buen seguro, carecen de respuesta, solución o salida: 'Un hombre examinará su corazón y su alma,/ buscará un camino ahí afuera./ Él sabe que hallará su paz de espíritu,/ pero ¿dónde, Señor, dónde?/ Cabalgando, cabalgando, cabalgando '

Artículo publicado en el diario gijonés El Comercio, el día 26 de mayo de 2006, firmado por José Havel ©.

miércoles, mayo 24, 2006

Premio Juan Rulfo 2006, de cuento



Premio Juan Rulfo 2006, de cuento. (30 de agosto de 2006).
____________________________________

1° Se puede participar con una obra en lengua española, original e inédita, que no haya sido presentada a otro premio pendiente de resolución y que el autor no tenga cedidos o prometidos a terceros los derechos de edición y/o reproducción en cualquier forma. Tema libre.

2° Su extensión no deberá exceder veinte páginas, veintidós líneas por página, mecanografiadas a doble espacio y de un solo lado.

3° Al ganador se le otorgarán 5 000 euros.

4° Al final de la obra deben figurar nombre, apellidos, teléfono, dirección del autor y su dirección electrónica, si la tuviera. Los originales no serán devueltos ni se remitirá acuse de recibo. Enviar un solo ejemplar.

5° El plazo de admisión de las obras se cerrará el 30 de agosto de 2006. El matasellos de correos dará fe de la fecha de envío.

6° El fallo del Jurado se anunciará a mediados de diciembre de 2006.
Jurado: Arnaldo Calveyra, Aline Schulmann, Luis Sepúlveda, Waldo Rojas, Claude Fell, Mercedes Iturbe, Karla Suárez, Fernando Carvallo, Javier de Lucas y Elqui Burgos.

7°° Los autores de las obras premiadas ceden los derechos a los organizadores para su publicación y difusión, en la formas que consideren oportuna. La participación del candidato a este concurso implica la completa aceptación del presente reglamento. Las obras premiadas podrán ser leídas visitando el sitio: www.fondachao.org

8° El envío de las obras deberá hacerse a:

RADIO FRANCIA INTERNACIONAL
Servicio de lengua española
Concurso "Juan Rulfo"
116 Avenue du President Kennedy
75786 - PARIS CEDEX 16
FRANCIA

Más información: premios.rulfo@rfi.fr



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Jornal Intern�tico Jo�o do Rio
A voz an�nima das ruas
Rio de Janeiro

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POÉTICA DE RUA



Mostra animada de poesia alternativa das décadas de 70 a 90 até 2000.
O Sarau João do Rio, sob a direção de Brasil Barreto e Gilson Nazareth, e o Centro Nervoso, sob a direção de Vinicius Longo apresentam,
na sede da AMAL (Associação de Moradores e Amigos de Laranjeiras), rua Pinheiro Machado 31/2ºandar, a partir das 18:30h, de quarta-feira, dia 31 de maio até 16 de junho de 2006, exposição de textos e apresentação livre de poetas e músicos.
Coleção do curador da mostra o poeta maldito Brasil Barreto.
Os textos estão versados em:
Mimeografo
Xerox
Duplicadora
Multi-lite e
Off-set.

Publicações:
Desmaio poético / Urbana- poema fanzine / Verso-reverso / SPN – Revista literária da Sociedade de Poetas Novos / CEP2000 / De cara com a poesia (PE) / MURB – Musica cinema e culturas alternativas / O Fogareiro – Santa Maria Madalena – RJ / Entre-Linhas – Associação Gonçalense de Escritores / Um brinde à poesia-Niteroi / Uivos / Sala de Espera / Gurupira / Instante / Alto-falante / Equipe pulga – IFCS / Feijão com arroz / Poesia viva / Revista da ACEP.

Jornais:
KAOS, Arte & Política / Bodega / Surto / Garatuja – Bento Gonçalves RS / Poesia Viva / Inédito é criar / Panorama da Palavra / Rio Letras / O pulo / Parangolé / Boletim da UBA – União Brasileira de escritores / jornal da APERJ.

Os artistas da palavra são, entre outros: Almandrade / Samaral / Zeca de Magalhães / Pedro Cezar / Paulo Lima / Brasil Barreto / Denoar / Jonas Farias / Sandra Fernandes / Gonçalo Ferreira da Silva / Carlos Lago / Agenor Campos / Miguel do Rosário / Sonia Maria Mezzer / Jorge Claudir / Mia Vieira / Chau Lin / Edimilson Santini / André Severo / Roberto Luiz dos Santos / Adridos / Vinicius Longo / Frederico Sergio / Naaman / Peter Lima / Guilherme Tognozzi Borges / André Luiz Bentes / Fino / Gregory Magalhães Costa / Ronaldo Braga / Dalmo Saraiva / João Carlos Luz / Flavio Nascimento / Edu Planchez / Gabriela Rangel / Nicolas Behr / Marcelo Felipe / Raimundo Santa Helena / Mano Melo / Eugenia Henriques / Alex Uopini / Silvio Back / Carlos Mantra / Cairo de Assis Trindade / Lúcia Nobre / Fernando Conrado / Flavio Sarlo / Marcos Posidente / Truck Tumlen / Genaro Neto / Marco Rocha / Edgard Santos / Kdu / Francisco Pontes / Diogo Henriques / Moacyr Cirne / Ítalo Rovere / Silvio Barros / Guilherme Mandaro / Wagner Santos / Bicho Lessa / Mathias Alexandre / Berimba de Jesus / Luiz Renato Pontes / Pedro Tostes / Guilherme Celestino / Teague, o bardo /Álvaro de Sá / Ele Semog, Flavio Ahmed / Ronaldo Periassu / Vicente de Pérsia / Salgado Maranhão / Iverson Carneiro / Valente Junior / Ronaldo Macedo / Reca de Castro / Karin Nobre / Jiddu / Juju Campbell / Maria Helena Ele / José Roberto Arruda / Dirval / Rosália Milsztajn / Paco Cac / Chico Assis / Guila Sarmento / Tiago Misanga e Everardo Cantarino / Rodolfo Muanis / Graça Carpes.

Pedimos a presença e participação de todos os citados, e demais poetas ou torcida, e que quem puder traga algum mastigo ou bebes, com ou sem álcool.
Venha, recite/declame, bata palmas, vaie e traga publicações alternativas de
poesia para enriquecer este arquivo único.

De quebra:
LANÇAMENTO DO LIVRO Dentro da última estação DE BRASIL BARRETO FEITO ARTESANALMENTE PELO ARTISTA
Rio de Janeiro


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martes, mayo 23, 2006

Dos escenarios

© Francisco J. Lauriño 2006




viernes, mayo 19, 2006


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sexo de eso. NEL&PULGU
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multitud. NEL&PULGU
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Abertura en forma de uve. NEL&PULGU
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lunes, mayo 15, 2006

In Memoriam




Hoy, mediada la primavera,
se marchó Alberto,
perdiéndose (otra vez) por las calles
confusas de nuestra memoria.
Menudo abracadabra
que no gritaste
para dejarnos tan solos,
tan a oscuras.



ALBERTO VEGA IN MEMORIAM


ciudadanos de la noche

A esa hora tendida
en que las ventanas duermen y los gatos
como iluminados seres aman,
nosotros,
ciudadanos de la noche,
pálidos restos de luna y marihuana,
lentamente regresábamos a casa:

--Decidme, lo preciso, cuánto olvido
aguarda inexorable
al niño ya remoto, al dudoso adolescente,
a la música exacta que inunda este momento.
O es que tampoco nada
sabéis de este concierto de pasos que estremecen
el silencio nocturno, pavorosos neutros

como nosotros mismos...
...........................................Como nosotros mismos.

ALBERTO VEGA (1957-2006)
Memoria de la noche, Ediciones Plenilunio, La Felguera, 1981.

domingo, mayo 14, 2006


no nos cansaremos. Helen Trego Media Lab
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pensamiento codificado, NEL&PULGU
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composicion 148 NEL&PULGU
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Noticias de Ficticia



Ficticia Editorial
tiene el honor de invitarlo a la presentación del libro
Anecdotario del futbol mexicano
de
Carlos Calderón Cardoso

Presentan:
Heriberto Murrieta
León Krauze
Diego García del Gállego
y
el autor
Martes 16 de mayo, 19:30 horas
Cantina Covadonga
Puebla 121, casi esq. Orizaba
Col. Roma Norte, Ciudad de México
Brindis de honor
Ediciones del Futbolista




miércoles, mayo 10, 2006


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ACCIÓN "DICEN QUE LA PATRIA YE: CHANSON(O PORQUÉ NUN SOY UN BUEN NACIONALISTA ASTURIANU)",CASA DE CULTURA ,EL ENTREGO,ASTURIAS,MARTES,9 DE MAYO DE 2006.
FOTOS: MARTA B.

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VISITE:
www.mostowa2.net,exposici�n efimera y virtual "se�or,que no mira al horizonte" (inconclusa)
www.kaosart.org/pretextos.htm : VideoArte + ALTER EGO (videoacciones)
"COMPOSICION.es" (POESIA VISUAL/EXPERIMENTAL)
"Buenosdiasperrunosituacionistas"(en proceso)

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martes, mayo 09, 2006


PRESENTACI�N
REVISTA �BACO EN MADRID
Revista �baco, n�46, �Mediaci�n y gesti�n cultural. El proyecto europeo Magisthere. Gij�n: CICEES, 2005, 164 pp. ISSN: 0213-6552.

La presentaci�n de la Revista �baco n.� 46 dedicada al tema de la mediaci�n y la gesti�n culturales y coordinada por el profesor de la UNED Jes�s L�pez D�az, tendr� lugar el pr�ximo d�a 11 de mayo, jueves, a las 17:00 horas en el Centro Asociado de la UNED en Madrid. Escuelas P�as. El marco lo proporciona el Seminario �Gesti�n del Patrimonio Urbano� que se realizar� entre los d�as 11 y 13 de este mes, ambos inclusive. El Seminario depende del M�ster en Mediaci�n y Gesti�n del Patrimonio en Europa (Proyecto Magisthere) que tiene en la UNED su representante espa�ol.
El llamado �Proyecto Magisthere� que lleva funcionando, financiado siempre por instituciones de la Comunidad Europea, desde el a�o 2002 pretende una formaci�n m�s adecuada para la puesta en valor del patrimonio cultural seg�n la demanda expresada por muchas ciudades hist�ricas europeas, se�eramente: Tours, en Francia; Cosenza, en Italia; P�cs, en Hungr�a; Olomuc, en Rep�blica Checa y �beda, en Espa�a. A ellas se han sumado cinco universidades de su entorno que son las encargadas de dar salida a las conclusiones del proyecto como formadoras de las nuevas profesiones. Se muestran en este n�mero de �baco las investigaciones realizadas en los cinco pa�ses y los resultados de dichas investigaciones, entre los que se encuentran un repertorio de competencias adecuadas a la situaci�n europea y los perfiles que englobar�an dichas competencias (el mediador y el gestor del patrimonio). Tambi�n se incluye la elaboraci�n de un vocabulario de t�rminos y definiciones comunes. Como complemento �baco a�ade una secci�n en la que se engloban reflexiones y exposiciones acerca de tres proyectos de gesti�n y mediaci�n cultural punteros en nuestro pa�s: la Casa Encendida de Madrid, de la mano del responsable del �rea de cultura; la Ciudad de la Cultura en Gij�n, a cargo de su principal gestor; y, finalmente, un reportaje acerca del MACBA de Barcelona. La secci�n de rese�as atiende tambi�n muy especialmente la tem�tica tratada.
SUMARIO. Presentaci�n: Jes�s L�pez D�az (uned; Espa�a). Gesti�n y mediaci�n cultural del patrimonio en Europa: el proyecto Magisthere. M� Dolores Antig�edad del Castillo-Olivares (uned; Espa�a): �El proyecto Magisthere: La necesidad de formar Mediadores�. Rapha�l Souchier (Alliance de Villes Europ�ennes de Culture): �Magisthere, une initiative de formation europ�enne n�e de la demande de villes historiques�. Patricia Bell (Institut R�gional du Patrimoine �irpa-, Bretagne; Francia): �Un glossaire, pour s�accorder sur les bases du projet Magisthere�. Dirigido por el irpa (Patricia Bell y Patricia Barthelemy) con las contribuciones de los socios del proyecto magisthere: �Glossaire�. Jes�s L�pez D�az (uned; Espa�a): �Nuevas profesiones para la puesta en valor del patrimonio hist�rico�. Antal Aubert y G�za Szab� (Universidad de P�cs; Hungr�a): �La situaci�n de las profesiones y formaciones relacionadas con el patrimonio y las posibilidades de la formaci�n en Gesti�n de Patrimonio en Hungr�a�. M. Cerm�kov� (Rep. Checa): �Revue du syst�me de la R�publique Tch�que dans le domaine du patrimoine culturel�. France Qu�marec, Beno�t Dusart (Minist�re de la Culture et de la Communication) et Patricia Bell (irpa, Institut R�gional du Patrimoine): ��tat des lieux des m�tiers de la m�diation et de la valorisation du patrimoine en France�. Giovanna De Sensi Sestito y Stefania Mancuso (Universidad Degli Studi, Calabria; Italia): �Formazione iniziale e continua in Italia nel campo del patrimonio culturale�. BL Consultants (Lyon; Francia): �Le Repertoire des Competences�. Isabelle Hannequart (Universidad de Tours; Francia): �Parcours de Formation�. Luis Pablo Mart�nez (Direcci�n General de Patrimonio Cultural Valenciano): �La protecci�n del patrimonio inmaterial fundamentado en creencias y de base econ�mica. El Misterio de Elche y el Tribunal de las Aguas de Valencia�. Tres proyectos. Tres conceptos. Ignacio Cabrero: �La Casa Encendida. Nuevos centros culturales: nuevos modelos de gesti�n cultural�. Jorge Fern�ndez Le�n: �La Universidad Laboral de Gij�n: La Ciudad de la Cultura�. Joaqu�n M.del R�o: �macba: diez a�os de arte contempor�neo en Barcelona�.

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JORNADAS VECINALES: �SALUD EN ASTURIAS�
La Comisi�n de Salud de la FAV y la RED �A pie de Barrio� organizan estas jornadas en las que se pretende abrir un di�logo entre ciudadan�a y agentes sociales -grupos ecologistas, responsables pol�ticos y diversos profesionales- acerca de la influencia que los indicadores medioambientales tienen en promoci�n de la Salud, entendida �sta con significaci�n hol�stica, integradora y transversal.
�Salud y su determinante: El Medio Ambiente�:
D�as 24, 25, y 26 de Mayo 2006.

Mi�rcoles, 24.
19:00 horas PRESENTACI�N a cargo del Doctor Riera, Director General de Prestaciones Sanitarias del Principado. �����������
A las 19:30 Mesa Redonda sobre "Ecolog�a humana: Una visi�n socio-sanitaria de la salud juvenil". A cargo de Ana Mar�a Men�ndez Caicoya, Trabajadora Social en los Centros de Salud "Parque Somi� y El Coto". y del Doctor Valent�n P�rez Garc�a, m�dico de familia.
Modera: Juan Ignacio Gonz�lez Garc�a, miembro de �A pie de Barrio�
Jueves, 25

A las 19:30 horas Exposici�n del tema "El Medio Ambiente en Asturias: diagn�stico del presente y proyecci�n de futuro".
Charla - Coloquio,.a cargo de Fructuoso Postigo, pertenece a Grupos Ecologistas de Asturias".
Viernes, 26.
A las 19:30. Mesa Redonda: "Proyectos de intervenci�n en Medio Ambiente, expuestos desde cada grupo pol�tico" a cargo de parlamentarios, responsables de Salud y Medio Ambiente de las tres formaciones pol�ticas siguientes:
� Faustino �lvarez �lvarez (PSOE)
� Jos� Antonio Cases (IU)
� Diego Comins (PP)

Modera: Josetxu Arrieta, miembro de �A pie de Barrio�
Promociona: Asociaci�n de Vecinos de La Arena.
Apoyan: Consejer�a de Prestaciones Sanitarias del Principado; ; �rea Sanitaria V; Servicios Sociales y Fundaci�n de Cultura del Ayuntamiento de Gij�n; Centro Municipal Integrado de La Arena.

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Dospies. NEL&PULGU
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PRESENTACI�N EN GIJ�N
Sal�n del Libro Iberoamericano de Gij�n
Luis Rafael Hern�ndez Qui�ones y Benigno Delmiro Coto (coords.): Dos orillas. Un mismo mar. Antolog�a de cuentistas cubanos y asturianos. Gij�n: CICEES, 2006, 253 pp. ISBN: 84-934613-3-4. PVP: 10 �.

El Sal�n del Libro Iberoamericano de Gij�n, organizado por la Asociaci�n Cultural Literastur es el lugar adecuado para la presentaci�n de la presente antolog�a. El acto tendr� lugar el jueves 11 de mayo, a las 13:00 horas en la librer�a Central (cl. San Bernardo, n.� 31; Gij�n). Estar�n presente los dos coordinadores, Luis Rafael Hern�ndez (Cuba) y Benigno Delmiro Coto (Asturias).
El mar, s�mbolo de lo mudable y tambi�n de lo imperecedero, es el motivo central de esta antolog�a de cuentistas (palabra lavada de su sentido peyorativo, recuperado su brillo a trav�s de estos cuentos) reunidos a ambos lados del oc�ano Atl�ntico. Estamos ante un mar compartido que no ha dejado de ejercer fascinaci�n, de vibrar con su presencia, en las p�ginas de literaturas de todos los tiempos y en todas las lenguas. En el caso espa�ol �-seg�n el prologuista y coordinador asturiano Benigno Delmiro Coto- no hemos tenido, a despecho de una geograf�a batida por los cuatro puntos cardinales, �grandes escritores ni grandes escritoras que puedan asociarse con el mar (�) nadie de la talla de un Conrad o de un Julio Verne�. La importancia de esta antolog�a radica en que viene a llenar ese hueco. Por el contrario, el mar y la insularidad como marca identitaria tienen una enorme relevancia en Cuba: no s�lo por su presencia constante en la ni�ez de todo cubano, tambi�n porque determina su literatura desde el comienzo. El trabajo del coordinador isle�o, Luis Rafael Hern�ndez, ha consistido en ofrecernos una muestra de lo mejor del �ltimo cuarto del siglo xx y constituye el primer intento de periodizaci�n del tema marino en su literatura. En este caso, en consecuencia, es tambi�n una suerte de viaje hist�rico por las entra�as literarias de la isla.
La colecci�n M�quina de las palabras de la editorial CICEES, nace para ofrecer literatura de calidad al tiempo que permite al gran p�blico descubrir nuevos valores. Esta antolog�a combina, creemos que con sabidur�a, la frescura de escritores noveles con las aportaciones de los m�s experimentados entre los que podemos encontrar a Eduardo Heras Le�n, Manuel Garc�a Rubio o Rafael Reig por citar algunos. Esta antolog�a es un pilar m�s que mantiene firme el hist�rico puente entre la isla y la pen�nsula.
Sumario: Introducci�n. Luis Rafael Hern�ndez Qui�ones: �Bojeo al mar en la literatura cubana�; Benigno Delmiro Coto: �El mar en la literatura espa�ola�. Escritores cubanos. Eduardo Heras Le�n: �La noche del capit�n�; Juan Gonz�lez D�az: �De los 80�; Eugenio Leiva: �Redenci�n en el Mar de los mares�; Aida Bahr: �Olor a lim�n�; Enrique P�rez D�az: �Ese hombre est� loco�; Amir Valle: �Una dama de negro, los autos, las gaviotas,...�; Reinaldo Medina Hern�ndez: �Claudio y las sirenas�; �ngel Santiesteban: �Los hijos que nadie quiso�; Souleen Dell�Amico Ciruta: �La hermandad�; Luis Rafael Hern�ndez: �La ciudad�. Escritores asturianos. Elizabeth Felgueroso L�pez: �El secreto de los cielos grises�; Ricardo Cand�s Huerta: �El abuelo y la mar�; Casimiro Palacios: �La vacada real�; Alejandro Mart�nez Gallo: �Olas de libertad�; Naciu Varillas: �Dos apuestas y una promesa�; Laura Casielles Hern�ndez: �Monstruos�; Teresa Mart�n: �Islas�; Pablo Rodr�guez Medina: �Cr�nica del olvidado nombre de F�lix Llamorgal�; Manuel Garc�a Rubio: �Un mar apenas agitado�; Pepe Monteser�n Corrales: ��Tocado!�; Rafael Reig: �Las ganas de vivir�; Francisco J. Lauri�o: �Donde rompe y se levanta el agua�.
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lunes, mayo 08, 2006


GEORGE FEBRES . La increibla historia del primo de un santo y sus zapatos de cocodrilo.
Documental dirigido por: Ivo Huahua
Basado en una investigaci�n de X.Andrade

El mayor enigma en la historia del arte ecuatoriano es revelado por quienes conocieron a George en Ecuador, tierra donde la censura impera.

Mi�rcoles 10 de Mayo
Auditorio FLACSO-Ecuador, Almagro y Pradera, subsuelo 1
17h00 Proyecci�n del documental
17h45 Conversatorio P�jaro Febres Cordero y X. Andrade

OCHOYMEDIO, 21h00 proyecci�n del documental en el marco EDOC..
Seserib�, 22h00 Show de im�gnes de Febres durante el mi�rcoles alternativo.

Fuente ExperimentosCulturales. Ecuador
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domingo, mayo 07, 2006


paisaje de laurinho para relajarse mirando
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sábado, mayo 06, 2006


zonadearte. argentina
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Ceremonia



Daniela y mi padre están en el salón, jugando su partida de la tarde. Es un acto que repiten cada día, desde que la niña comprendió el mecanismo y finalidad del ajedrez. Hasta hace sólo dos veranos era yo quien ocupaba el lugar de Daniela, pero se ve que mi padre ya estaba cansado de mi cara, y, por qué no decirlo, de que le ganara casi siempre. Lejos quedan ya aquellos años, casi veinte, en que luchaba denodadamente por ganarle mi primera partida. Daniela está ahora embarcada en esa ceremonia, en ese rito de paso que las mujeres de la familia (mi madre, al principio, más tarde yo y ahora mi hija) parecemos destinadas a satisfacer: nuestro primer triunfo ante el esposo, padre y abuelo.
Por lo que he visto hace un instante, al llevarles una limonada para combatir el calor del verano bonaerense, Daniela está en disposición de vencer hoy a su abuelo por vez primera. Un sacrificio de caballo en un escaque lateral, en el centro mismo de la trinidad de peones que custodian el enroque del rey, no hace presagiar nada bueno para el conductor de las piezas negras. Mientras posaba la bandeja he visto a mi padre rascándose una cabeza que con los años se ha quedado calva; esa cabeza que en la época en que jugaba con mi madre lucía un hermoso pelo del color del trigo; esa cabeza que cuando yo doblaba en edad a Daniela comenzó a perder el cabello; esa cabeza que ahora, cuando mi hija se dispone a entrar en su segunda década de vida, ya no es más que una pulcra bola de carne tostada por el sol.
Escucho la radio sintonizada en el programa de Mauricio Schiavino, el de máxima audiencia en la banda horaria de tarde. Salvo los que dermen la siesta para espantar el fantasma del calor y quienes están con sus nietos sentados frente a un tablero de ajedrez, el país entero escucha las entrevistas de Shciavino a los invitados que desfilan por su estudio.
Me gusta la radio porque se parece al ajedrez, supone un ejercicio de cálculo e imaginación. En la televisón todo nos es dado: colores y calidad de las ropas, fisonomía y volumen de los cuerpos; en la radio sólo existe la voz, y quien escucha debe derivar de ella toda una existencia: la altura del que habla, si va o no afeitado, si cruza las piernas o se sienta con la espalda recta.
Hoy Schiavino entrevista a un torturado por la dictadura de Videla. La voz del hombre es ronca, pero no parece una ronquera producto del tabaco o del alcohol, sino más bien fruto de un resfriado perpetuo, de un frío del alma. Me gusta pensar en esa expresión, un frío del alma, aquí, en este apartamento de Avenida de Mayo en que mi hija y su abuelo dirimen un conflicto generacional, en que me pudro de calor mientras escucho el programa de Schiavino; sí, a buen seguro que un torturado por la dictadura de Videla entiende lo que esa expresión puede significar.
La voz de mi padre llega desde el salón. “Más limonada, Laura”, pide agitando un vaso cuando me asomo a la puerta. Mi padre continúa mesándose unos cabellos que ya no tiene, la frente surcada de arrugas, los hombros hundidos. Es un hombre que se interroga y duda, que por momentos envejece ante ese tablero y esos diez años que contemplan su desconcierto. Cuando me marcho tras dejar la bebida, el caballo sigue ahí, blanco como un enigma de pura luz, augural, insolente. Daniela no me mira. Es una niña seria, tozuda llena de orgullo.
El invitado de Schiavino desgrana su historia. Es una historia terrible, repleta de silencios ominosos, a menudo mucho más terribles que las palabras que los preceden y suceden. Algunas de las palabras que el invitado de Schiavino pronuncia recuerdan también al juego del ajedrez: método, disciplina, táctica, ataque, defensa. El torturado dice que lo detuvieron por comunista, que de los ocho miembros de su grupo a seis no los ha vuelto a ver nunca, y que con el séptimo, su primo Horacio (es un alias, aclara Schiavino a su audiencia, en su programa todos pueden ocultar su verdadero nombre), sólo mantiene conversaciones telefónicas.
–¿Y eso por qué? –pregunta Schiavino con ese punto de dramatismo en la voz que hace de él un artista de las ondas.
–Nos vimos una vez y nos dio vergüenza –dice el hombre, y un fatídico silencio llena el espacio, un silencio más estruendoso que una catarata de palabras.
–¿Vergüenza? –interroga Schiavino.
–Por las heridas, che. Somos hombres capados, somos mansos, nos dejaron como dos eunucos.
Cofesiones como ésta son las que convierten a Schiavino en el rey de la radio. Argentina entera, salvo los que duermen la siesta o los que se entregan al placer del ajedrez con sus nietos, se habrá quedado ahora sin aliento, la garganta reseca, los ojos ciegos de tanto dolor.
Una pausa para la publicidad y me dejo caer por el salón. Mi padre ha aceptado el sacrificio tomando con su rey el caballo. Una rápida mirada al tablero me basta para saber que, si a Daniela no le tiembla el pulso, la suerte está echada. La secuencia es evidente, nítida como la superficie de un espejo: mate en tres o entregar la dama y, por extensión, la partida.
Recuerdo muy bien la primera vez que gané a mi padre. Era un día no muy distinto al de hoy, de calor intenso. Él se había marchado a trabajar y había dejado el tablero junto al balcón, con su última jugada apuntada en un boleto de lotería: Cg6. Yo realicé la jugada y el corazón me dio un vuelco. Era un error fatal. De hecho, al descubrir aquel error comprendí que en ajedrez gana siempre quien comete el penúltimo fallo, que toda la cadena de razonamientos que subyace a una partida no es tanto una búsqueda de la verdad cuanto un aprendizaje del error.
Después de hacer la jugada me puse nerviosa. Mi padre no regresaría hasta bien entrada la noche. Pero yo necesitaba que él se enterara inmediatamente de su error, que supiera sin dilación que su hija iba a ganar su primera partida. Recordé entonces que en su buró, entre fajos de cartas y periódicos atrasados, estaba apuntado el número de teléfono al que sólo debíamos llamar en caso de urgencia. Esa tarde yo pensé que aquella jugada, aquel Cg6 que destronaba a mi padre, era una urgencia. Y por eso llamé para decírselo.
De vuelta de la publicidad el invitado de Schiavino recuerda que le aplicaron electricidad en las sienes, le arrancaron las uñas de las manos y pies, le obligaron a comerse sus propias heces, le introdujeron insectos por el ano, le privaron de agua y sueño durante días... Cómo no va a tener esa voz, pienso mirándome los rombos de la falda, el esmalte de las uñas, mi sortija de compromiso.
–¿Y sus torturadores? ¿Llegó a verlos? –pregunto Schiavino con la pausa exacta entre ambos interrogantes.
Aquí el hombre se explaya a gusto. Se ve que no ha podido olvidar nunca, que día y noche ha seguido apretando contra su nuca el gatillo de la memoria. Cuenta que eran bastantes, seis al menos. Y el hombre es como yo, eso me gusta, dice que de todos recuerda las voces, que si los viera por la calle no los reconocería, pero que si oyera sus voces los identificaría al instante.
–Yo les di un nombre a cada uno, para no olvidarlos jamás, el nombre que su voz me sugería: el Macabro, el Sacerdote, el Amarillo, el Zapatillas, el Tripa y el Jefe. Sé que suena extraño, pero todo eso podía yo verlo en su voz. Y si volviera a escuchar esas seis voces diría: “Ése es el Tripa, con su voz crasa y gorda, o ése es el Sacerdote, con su voz de catequista, o ése es el Amarillo, con su voz un poco oriental, con las erres mal pronunciadas”.
Schiavino sigue tirando de la madeja del recuerdo y el hombre se pone tenso. Reconoce que durante años no pudo dormir, que odió profundamente, con una cólera más allá de la razón, pero que con el tiempo ha comprendido que ese odio era sólo un homenaje a aquellos malditos, que para seguir en pie y vivir con dignidad debía enterrar su ira.
–Pero hay algo que no consigo olvidar –dice el hombre a Schiavino, a mí, a la anhelante Argentina–. Algo que mientras viva me destrozará el corazón.
–¡El qué, amigo? –preguntamos Schiavino, yo misma, el país entero.
Y aquí el hombre de la voz ronca se pone a llorar. Cierto que sólo durante diez segundos y con sollozos sofocados, pero llora por algo que le sucedió hace casi veinte años y que, desde entonces, duerme a su lado.
–Lo siento Mauricio –dice.
–Por Dios, che, por Dios –le animamos todos los argentinos.
Y el hombre cuenta entonces lo que no pudo olvidar.
–Un día que me estaban dando la picana y yo quería morir y no podía, un día que yo le rogaba a mi corazón que se parase, sonó el teléfono. En las cámaras de tortura había unos telefonillos de tubo, que yo creía adornos, como los que aparecen en las películas sobre la Primera Guerra Mundial. Durante el tiempo que me tuvieron allí encerrado sólo aquella vez sonó el aparato. Ese día estaban conmigo el Zapatillas y el Jefe. Cuando el timbre sonó soltaron la picana y el Zapatillas corrió al telefonillo. Habló un momento y le dijo al Jefe: “Es para vos”. El Jefe agarró el tubo, escuchó y se quedó callado. El tiempo transcurría muy despacio. Yo sólo esperaba por los voltios y porque la muerte me trajera el reposo, pero ni los voltios ni la muerte ni el reposo acudieron. Entonces oí al Jefe que decía “Okey, enhorabuena”. Luego colgó, se empezó a reír y el Zapatillas le preguntó: “Qué pasó, che”. Y la voz del Jefe dijo aquellas palabras que jamás he podido olvidar, dijo: “Carajo, che, la nena me tumbó el rey”. Dijo: “Carajo, che, la nena me ganó su primera partida”.
¿Dónde te has ido Schiavino, dónde estás?, pregunta la audiencia, pues un silencio espantoso llega desde el otro lado del receptor. La voz, pienso, la voz lo es todo, sólo ella nos redime, el silencio es lo espantoso, aunque sea el Mal quien hable siempre es preferible eso al silencio. Y Schiavino regresa del silencio y cierra la entrevista, nos da las gracias, nos aconseja que no olvidemos, nos invita a reflexionar sobre nuestra historia reciente.
Apago el receptor y me levanto en este apartamento de Avenida de Mayo, donde el ajedrez es un rito: apago el receptor y me acerco hasta el salón donde mi padre, el abuelo de Daniela, el hombre ya sin cabellos, acaba de tumbar su rey; apago el receptor y veo al viejo levantando la vista para buscarse en los ojos de su nieta, su diestra avanzando hasta acariciar la mejilla de Daniela, su voz diciendo mientras me aproximo al tablero: “Carajo, Laura, la nena me ganó su primera partida”.
Ricardo Menéndez Salmón, Los caballos azules, Trea, 2005.

viernes, mayo 05, 2006


amor imprevisible. Fuente http://torriano.blogspot.com
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